Capítulo Aragua

sábado, 11 de septiembre de 2010

lupa boricua al alzheimer

Estudios locales arrojan luz sobre uno de los problemas de salud mental que más afecta a los adultos mayores y a sus familiares

Por Mildred Rivera Marrero / mrivera1@elnuevodia.com

Hacerse pruebas neurosicológicas podría servir para detectar más temprano los inicios del Alzheimer y tomar medidas que ayuden a hacer más lento su desarrollo, particularmente en hijos de personas con ese trastorno.

Así lo indican los hallazgos preliminares de un estudio que realiza el sicólogo y epidemiólogo, José Carrión Baralt. La investigación -que inició en el 2005 con el auspicio de los Institutos Nacionales de la Salud- tiene el propósito de “tratar de entender cómo se presentan los primeros indicios del Alzheimer”, explicó el también catedrático auxiliar del Programa de Gerontología, Recinto de Ciencias Médicas.

Para la investigación, usó como base estudios que indican que las personas que llegan a los 90 años con la mente intacta tienen muy pocos familiares con Alzheimer. A partir de ahí, Carrión decidió estudiar si los hijos de estas personas tienen menos riesgo de desarrollar Alzheimer. Escogió un grupo nonagenarios, algunos sin demencia y otros con Alzheimer, y buscó a los hijos de éstos.

A los descendientes, todos sin demencia y sin problemas cognoscitivos aparente, se les hicieron pruebas para medir su funcionamiento neurosicológico. Esos exámenes midieron memoria visual y verbal, a corto, mediano y largo plazo, así como capacidad de análisis y de tomar decisiones y ejecutarlas.

“Encontramos que los hijos de personas de 90 con la mente clara salían significativamente mejor que los otros”, reveló Carrión. Los vástagos de personas con Alzheimer tienen un mayor riesgo porque tienen una carga genética.

“Lo importante de esto es que al poder decir, con evidencia, que la demencia es un proceso degenerativo que comienza mucho antes de que hayan síntomas clínicos, se puede anticipar con pruebas neurosicológicas”, declaró Carrión, quien afirmó que los hallazgos pueden considerarse finales porque sólo resta evaluar algunos participantes adicionales.

La ventaja, dijo Carrión, es que cualquier médico podría administrar esas pruebas neurosicológicas y determinar si existen indicios de que en el futuro se puede desarrollar Alzheimer.

En el estudio, hasta ahora, se han evaluado 141 casos de personas que tienen entre 60 y 74 años. De esos, 110 son mujeres y 31 hombres. Del grupo, 40 eran hijos de personas sin demencia y 101, descendientes de pacientes de Alzheimer.

Como parte del estudio, también se evaluó a los nonagenarios con la mente intacta para ver si tenían un factor que los protegiera contra el Alzheimer. Descubrieron que algunos, incluso, tienen el componente genético alelo Apo-E4, que se ha identificado como un factor de riesgo para esa enfermedad. “Y tenían mejor funcionamiento que los que no tenían ese gen”, reveló Carrión.

“Esa gente es realmente especial”, dijo, para luego indicar que el hallazgo plantea que una forma de estudiar el trastorno puede ser a partir de las personas que tienen un menor riesgo de desarrollarlo.

Ojo al estilo de vida

De otra parte, Carrión realizó otra investigación, esta vez con los veteranos de Puerto Rico, cuyos resultados publicó recientemente la revista de la Sociedad Americana de Geriatría.

Para el estudio, evaluó datos de los 35,667 veteranos mayores de 65 años que recibieron servicios del Hospital de Veteranos entre el 2005 y el 2007 y los compararon con los de sus pares en todo Estados Unidos.

El estudio reveló que la cantidad de casos de demencia entre los veteranos boricuas es casi el doble de la de sus contrapartes estadounidenses. Esa prevalencia aquí fue de 12.4%. mientras que entre los veteranos estadounidenses fue de 7.3%.

“Es un hallazgo bien preocupante porque nos dice que no podemos usar los estimados que se hacen en Estados Unidos para planificar los servicios para esta población”, afirmó el salubrista.

Otro de los principales hallazgos al hacer la comparación por tipo de demencia. Ahí destacó la demencia vascular cuya prevalencia aquí fue de 15.16% y en Estados Unidos, de 11.9%. Ese tipo de demencia está relacionada con factores cardiovasculares que, a su vez, pueden tener una raíz en el estilo de vida que llevamos.

Para tratar de entender esos datos, Carrión buscó datos del 'Behavioral Risk Factor Society Survey' que es una encuesta que se hace en Estados Unidos y Puerto Rico. Descubrió que “en ese mismo grupo de personas la cantidad de personas con diabetes, hipertensión y enfermedad coronaria era mucho más alta aquí que en Estados Unidos, lo cual nos hace sospechar fuertemente de que esos factores cardiovasculares tienen mucho que ver con esta diferencia”.

Y ese aspecto, las personas sí pueden hacer algo. La prevención radica en un estilo de vida que incluya actividad física y una mejor alimentación.

“Hay que cuidarse desde joven. Ni la falta de funcionalidad ni la demencia son enfermedades de viejo. Son enfermedades que uno se está causando desde 30 años antes porque la diabetes no se desarrolla de un día para otro, surge porque no te has cuidado durante mucho tiempo. Porque has comido y bebido demasiado y porque no has estado activo físicamente. Igual con la hipertensión”, manifestó Carrión.

El estudioso presentará sus hallazgos el miércoles a las 6:30 p.m. en la Cooperativa de Seguros Múltiples, en Río Piedras.

estadisticas

Cada 70 segundos se diagnostica a una persona con la enfermedad de Alzheimer.

Los latinos somos la población de más alto riesgo.

Se estima que en Puerto Rico cerca de 70,000 personas la padecen.

Se ha convertido en la quinta causa de muerte. En el 2005 la muerte de 1,212 boricuas se relacionó con este trastorno de la salud mental.

Fuente: Asociación de Alzheimer de Puerto Rico

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