Capítulo Aragua

lunes, 27 de julio de 2020

SALUD ES SABER SENTIR ALEGRÍA

miércoles, 22 de enero de 2020

Cómo hay que hablar con una persona que tiene alzhéimer

Cómo hay que hablar con una persona que tiene alzhéimer
Cuando se apaga la lógica toca encender el cariño, la empatía y la emoción

"El alzhéimer es horrible para el paciente, lo aísla en su propio cuerpo; pero también lo es para la familia", subraya José Antonio Reyes, neurólogo del Hospital Regional de Málaga. Lo que antes era una vida razonablemente predecible se convierte en un irresoluble puzle, entre otras cosas porque olvidarse de las vivencias más fundamentales no es el único síntoma de la enfermedad: los problemas para comunicarse y comprender a los demás también son devastadores. El vocabulario disminuye, los enfermos dejan de entender conceptos y, a largo plazo, mantener una conversación con ellos se vuelve imposible.


"Son personas que escuchan a través de la piel. Les dice mucho más una caricia, un beso o un abrazo que una frase que no entienden", asegura Reyes, quien también trabaja en el hospital Quirón de la capital malagueña. Establecer un contacto adecuado con ellos requiere dominar dos claves: decir lo máximo posible en el menor número de palabras –que, además, deben ser sencillas– y apoyarse en la comunicación no verbal.

La importancia de la empatía

Unas 800.000 personas sufren esta enfermedad en España y cada año se diagnostican 40.000 casos nuevos, según la Sociedad Española de Neurología. En todo el mundo hay 47 millones de personas con alzhéimer, que serán 130 en 2050 debido al aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población, según la Organización Mundial de la Salud. Los científicos aún no comprenden bien los mecanismos que borran la identidad de los enfermos, y el origen de la enfermedad aún es un misterio, aunque se ha relacionado con la acumulación de unas proteínas en el hipocampo, una región del cerebro que controla la memoria. Bocado a bocado, estas moléculas, conocidas como proteínas beta-amiloides, acaban primero con los recuerdos a corto plazo –de ahí los olvidos de situaciones o conversaciones recientes, que caracterizan a los estadios iniciales de la enfermedad. Luego, poco a poco, van desbaratando otras facultades, y el lenguaje es uno de los campos que más se ve afectado desde el principio.


La capacidad de expresión, la lectoescritora y la verbal se desvanecen gradualmente, mientras desaparecen el juicio y la comprensión. El proceso no es aséptico en lo que se refiere a las emociones sino todo lo contrario. "Las personas se vuelven rígidas, más irritables y apáticas", advierte Reyes. "Y la comunicación se vuelve complicada, algo que termina afectando al enfermo y a sus familiares", añade. Por eso el médico siempre recomienda a las familias contar con la ayuda de una organización de apoyo a enfermos de alzhéimer, entre las que está la Asociación de Cuidadores y Enfermos de Alzheimer Bezmiliana, ubicada en Rincón de la Victoria (Málaga).

Allí ofrecen cada viernes un taller para personas que cuidan a quienes sufren la enfermedad, ya sean sus familiares o profesionales. Es un espacio en el que se comparten experiencias y donde se aprende, entre otros aspectos, a desarrollar una comunicación lo más completa posible.

Cuando la neurodegeneración está en fase leve, la principal recomendación es que el contacto se establezca a través de frases cortas y directas "porque los enfermos se van a quedar solo con lo último", dice Arminda Albarracín, psicóloga clínica de esta entidad que atiende a 25 enfermos que acuden a los talleres a diario. Albarracín aconseja no hablar rápido ni fuerte porque, tras esos tonos, pueden percibir enfado. "Tampoco hay que hablarles como a un niño pequeño", aclara. Ponerse delante para que nos vean bien el rostro y gesticular lo menos posible son dos pautas igualmente importantes.

En esos primeros pasos del alzhéimer, los enfermos van perdiendo vocabulario y pueden tener problemas para expresar conceptos tan simples como el de "vaso". "Dirán 'pásame el chisme' o 'acércame esa cosa', incluso darán giros como 'dame eso que sirve para beber", añade Mónica Pérez, también psicóloga y directora de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Cantabria. La profesional pide empatía. A todos nos ocurre que, en un momento dado, no nos sale una palabra o tenemos un nombre en la punta de la lengua pero no terminamos de decirlo. "Pues eso a ellos le pasa continuamente", dice la especialista. Si les ayudamos a dar con el concepto que no pueden expresar, lo advertirán.

La memoria está en los besos

A medida que la enfermedad se desarrolla, la conversación se complica cada vez más porque el lenguaje se vuelve muy reducido, lo mismo que la comprensión. "Hay que usar frases cortas y palabras que digan mucho", insiste Pérez, quien también recomienda que no haya conversaciones en grupo porque las personas con alzhéimer pierden el hilo y se aíslan, y que las charlas sean cada vez más sencillas. Por supuesto, hay que dedicar más tiempo a cualquier conversación: las prisas deben desaparecer.
Una vez que la degeneración avanza y llega a una fase moderada, la comunicación debe cuidarse más, si cabe. Las frases han de ser aún más sencillas y breves, y hay que tener en cuenta que llegará un punto, antes o después, en el que las personas enfermas ni comprendan lo que se les dice ni sepan expresar lo que sienten. Es ahí donde entra en juego más que nunca el lenguaje no verbal, y lo hace en ambas direcciones. Desde el punto de vista de los enfermos, por ejemplo, si no recuerdan la palabra o apenas pueden expresar un concepto, ¿cómo señalan, por ejemplo, que quieren ir al baño? "Hay que aprender nuevos signos. En ese caso hay que ver cómo la persona se levanta, se vuelve más inquieta, quiere abrir una puerta, siente malestar… hay que tener mucho ojo para estas cosas", insiste Arminda Albarracín. Familiares y cuidadores deben desarrollan recursos comunicativos como señalar una cafetera para acompañar a la pregunta de si apetece un café, con lo que se alcanza una mayor comprensión del mensaje que se quiere comunicar.

Finalmente, llega el mutismo. El lenguaje se pierde por completo o se convierte en unas palabras sueltas o sonidos. Es ahí donde toma especial importancia la comunicación no verbal. "A través del cariño, la paciencia y el respeto se consigue mucho más que si perdemos los nervios", añade Albarracín. Ella recomienda siempre a los familiares el libro La memoria está en los besos, que destaca que, una vez perdida la comunicación verbal, las caricias, las sonrisas, los abrazos, los paseos cortos y los juegos son básicos para mantener el vínculo. "Perciben el componente emocional y eso les sienta muy bien", remacha el neurólogo José Antonio Reyes, quien destaca que, aunque aún queda mucho por descubrir sobre el alzhéimer, sí se sabe que es una enfermedad prevenible. ¿Cómo?

Es tan fácil como mantener hábitos saludables. "No fumar, no beber, tener una vida activa social e intelectualmente, una dieta equilibrada, descansar bien… cosas básicas que no siempre controlamos y que ayudan a que la enfermedad no aparezca o lo haga lo más tarde posible. Es algo que está en nuestra mano", concluye con optimismo especialista del Hospital Regional de Málaga.

CAMBIO DE PAPEL PARA ENTRAR EN SU MUNDO

Las personas que tienen la enfermedad de Alzheimer acaban no siendo capaces de recordar a quien tienen delante, o sí se acuerdan pero tienen congelada la imagen de cómo era hace muchos años. Las capas de memoria más antiguas son las que más persisten y, por eso, especialistas como la directora de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Cantabria, Mónica Pérez, recomiendan adoptar el rol que el enfermo le adjudica. "Si esa persona cree insistentemente que su mujer es en realidad su madre y se dirige a ella así, ¿para qué llevarle la contraria? Esa es su realidad y soy partidaria de respetarla. Es como si pregunta por alguien que murió hace 20 años. Cuando se lo dices, sufre un duelo, es como si hubiera muerto otra vez. Y probablemente diez minutos después te vuelva a preguntar por esa persona. ¿Le vas a hacer pasar otra vez por esa pena?", se pregunta.
Fuente: elpaís.com/elpaís/2020/01/16/buenavida 




jueves, 21 de noviembre de 2019

Trece años en el camino del Alzheimer: “Entre la luz y los matices del olvido”



Trece años en el camino del Alzheimer: “Entre la luz y los matices del olvido”

En ocasión de realizarse el pasado 13 de noviembre de 2019 el Conversatorio de Salud Total Nueva Esparta en el Auditórium de la Universidad Corporativa de SIGO, con la participación de reconocidos y destacados profesionales de la salud, así como de la Presidenta Honoraria de la Fundación Alzheimer Capítulo Nueva Esparta, Sra. Joyce Selga, tuve el honor de ser invitada muy gentilmente por el Licenciado Ronald Piñerúa a participar donde se me dió la gran oportunidad de presentar una ponencia sobre mi experiencia como paciente de la Fundación Alzheimer de Venezuela y de nuestro Capítulo; que hoy he querido compartir desde esta ventana con todos ustedes esperando sea de utilidad para cualquier persona que lo necesite.

Trece años en el camino del Alzheimer: “Entre la luz y los matices del olvido”

En esta travesía por los caminos del olvido y el recuerdo, temores, incertidumbre, y todo lo que ha representado en mi vida y la de mi familia este atisbo del Alzheimer que un buen día se asomó y dió un giro a mi diario vivir sembrando nuestras almas de inquietud, quiero contar un poco mi experiencia, esperando sea de utilidad para algún angustiado corazón. Soy Margot Arévalo y tengo 71 años.
En primer lugar es absolutamente cierto que si se busca ayuda médica y psicológica a tiempo se puede hacer mucho para afrontar la realidad, si bien sabemos que aún no hay cura para la demencia tipo Alzheimer si se puede llevar una mejor calidad de vida siendo medicado y atendido en los primeros indicios de que algo anda mal en la memoria.
Yo soy testimonio de ello, desde las primeras consultas con la Geriatra, Neurólogo, Psicólogo y Psiquiatra y la primera resonancia magnética han transcurrido trece años y he cumplido con el tratamiento indicado desde el primer momento, con los consejos médicos y he andado este camino acompañada de mis hijos y demás afectos familiares, han sido años avanzando con ensayos y errores siempre estuve de la mano de mi compañero de vida y cuidador quien me transmitió toda su fuerza y entereza, comprensión y su gran amor, durante ese tiempo aprendí de su valentía, a hacer frente a las adversidades y a mantener la calma, aun en los momentos más duros.
Dolorosamente él enfermó gravemente, atravesamos por una quimioterapia que ocasionó un cáncer de riñón y luego un ACV, sin pensarlo asumí su cuidado y asistencia en el hospital junto con una amiga que me acompañaba y luego en casa, al principio no sabía cómo lo estaba logrando pero día a día y noche a noche fui haciendo lo que había que hacer, luego entendí que el amor es la fuerza que me hizo centrarme en su necesidad, dedicar todo mi tiempo a sostenerlo en su proceso sin dejar de cuidarme.
Dios tiene el control de nuestras vida y puso todas las cosas en su lugar, mi cerebro comenzó a organizarse, llevando todos sus medicamentos y requerimientos anotados, visitas médicas, tareas domésticas que incluían compra y elaboración de alimentos, higiene personal, dedicándole todo el tiempo posible, cumpliendo con mis horas de sueño para estar bien al día siguiente, todo esto en un lapso de dos años y ocho meses viendo a diario sus altas y bajas, como su vida fué apagándose poquito a poco hasta su fallecimiento, estuve allí hasta el último minuto de vida, llena de amor y gratitud; en paralelo una de mis hermanas que estaba muy enferma y de quien también estuve pendiente siempre, se agravó y murió una semana antes en Caracas y pude gracias a Dios estar presente en su velatorio, acompañar y fortalecer a la familia y regresarme el mismo día del sepelio, porque mi Ernesto estaba muy grave, a los ocho días emprendió su vuelo a la eternidad.
Toda esta realidad me produjo un sinfín de emociones, afrontando un doble duelo con profundo dolor, tristeza y soledad pero enorme satisfacción de haber llenado sus días de amor y entrega lo que me dio una gran paz espiritual.
Han transcurrido casi seis años y desde entonces me fuí convirtiendo en mi propio cuidador, estableciendo un orden diario en mis quehaceres en casa, ha sido una lucha con la soledad por decisión, es un retiro a consciencia, porque los temores se agudizan y me siento más segura en casa, trato de proveerme de lo necesario para no tener que salir sino a lo que estrictamente requiero.
No ha sido nada fácil, un día a la vez con aciertos y tropiezos pero con el deseo grande de seguir adelante sacando el mejor provecho a la oportunidad que Dios me brinda en cada nuevo amanecer, con el buen juicio de donde estoy y hacia dónde voy.
Estoy comunicada con mi familia y algunas personas por teléfono, Facebook, Telegram y una vez a la semana me reúno con un grupo de amigas durante dos horas para compartir vivencias, escucho radio, poca televisión y trabajo en mi computadora, y estas son mis prioridades, atención temprana, medicación, música, amor, poesía y además doce años ininterrumpidos jugando Scrabble on line todos los días como ejercicio de memoria y concentración. Asisto los domingos a un grupo de meditación al que pertenezco, hago bicicleta fija y he seguido escribiendo porque me gusta mucho y para mantener ocupado cuerpo, mente y alimentar el alma.
Hace 7 años bauticé mi primer Libro de Relatos y sigo trabajando para seguir por esa senda. He logrado hacer mis pagos de servicios a través de la banca electrónica sin ayuda, lo que es un gran logro, porque hasta hace cuatro años necesitaba asistencia.
Igualmente durante este tiempo también he tenido cambios en mi alimentación eliminando grasas, azúcares, harinas que contienen gluten, que es la proteína presente en el trigo y otros cereales y tiene según un papel crucial en la inflamación cerebral, ansiedad y depresión, así como en la función intestinal, que todo puede influir en el desarrollo del Alzheimer y otras enfermedades; también he incrementando el consumo de aceite de coco crudo sobre los alimentos ya cocidos, hasta donde me es posible.
Sigo organizando y tomo mis medicinas, que llevo anotadas, tratando de hacerlo en el orden y a las horas que corresponden, cosa que no siempre logro, los olvidos no han desaparecido del todo pero si se han espaciado bastante, algunas veces se asoman aunque trato de poner en una balanza lo positivo. Tomando las debidas precauciones he viajado seis veces sola en avión a ver a mis hijos y mis nietas, en vuelos nacionales e internacionales.
Trato de hacer las tareas de mi hogar con cierto orden y me celebro cuando he cumplido con todo lo que tenía que hacer, comer a la hora, bañarme, arreglar la casa, mantener la limpieza, recordar asuntos pendientes, tomar las medicinas, y cualquier actividad que tenga que hacer, salir a comprar, tejer, pintar, leer y escribir; una cosa a la vez y por encima de todo lograr estar tranquila, lo más relajada posible y con la capacidad de canalizar las oleadas de tristeza que se aparecen, la situación de escasez en el país, los asuntos de familia y los propios que debo manejar cada día.
En estos tres años recientes esto no ha sido posible del todo, por las preocupaciones diarias de un país convulsionado, por la incertidumbre de no saber cómo conseguiremos los alimentos, medicinas y la paz que todos anhelamos.
He seguido tratamiento también con una doctora de Medicina Ortomolecular y este año tuve entrevista y terapias de Medicina Quántica con el Dr. Manel Ballester también en Barcelona, España y ellos son de la opinión que ya no tendría que seguir con el tratamiento tradicional porque consideran que ya no lo necesito, hace tres años dejé de tomar Memantina porque no la conseguía y en cuanto a los Parches de Rivastgmina en este mismo momento los estoy usando dos veces por semana solamente para ir terminando la cantidad que aún tengo y paulatinamente los dejaré de usar.
Esto fué consultado previamente con la Dra. Pérez Benítez también de Barcelona que ha hecho seguimiento a mi caso y con mi médico tratante de la Isla de Margarita, el Dr. Bernard Reinfeld, estando todos de acuerdo en suspender el tratamiento; aunque continúo con antidepresivo por temporadas y algunas veces he usado algún relajante para dormir cuando es necesario, porque sabemos que el insomnio y la tristeza son grandes enemigos. Igualmente me fue suspendido el medicamento para la Tensión, porque se dé un momento a otro se estabilizó, mi Cardiólogo y amiga la Dra. Emérita Pimentel lo indicó y coincidió con lo sugerido por los otros médicos en España y me pregunto si todos los cambios de alimentación tienen que ver con todo esto? Y por supuesto cada célula es inteligente y de acuerdo a lo que comemos así lo procesan, comendo sano lo mejor que podamos, veremos buenos resultados.
No sé si el siguiente paso sería nuevas pruebas, una Resonancia magnética, otra entrevista con el Dr. Reinfeld, porque sé que me inquieta un poco todo esto, me contenta, pero también me asusta.
De igual manera estoy en una constante observación personal, evaluando mis reacciones y el desenvolvimiento diario, esto también lo he pedido a mis hijos y a mis amigas más cercanas, así como la vigilancia de la alimentación, lo que no me es muy fácil por lo que ya todos conocemos de la difícil situación por la que atravesamos en Venezuela.
Asimismo estoy en contacto con los médicos que me asisten manteniéndolos al tanto de todo por correo electrónico y recibiendo sus sugerencias, recomendaciones y de la mano de Dios en este nuevo camino que se abre ante mí con mucha dedicación, valentía y Fé.
Sigo teniendo una consulta gratuita con el médico a cargo de mi caso que me exoneró del pago desde el comienzo de este proceso, ya que suelo necesitar orientación para la toma de decisiones y manejar los estados de ánimo, hago todo lo que esté a mi alcance para mantener mi cerebro en el aquí y el ahora, primeramente agradezco a Dios que me ilumina, cuida , me bendice y pone en mis manos todo aquello que requiero para estar activa y a las personas idóneas que de una u otra forma han podido colaborar conmigo para el mejor desenvolvimiento en ese duro sendero por transitar.
El pasado 21 de septiembre conmemoramos una vez más el Día Mundial del Alzheimer, ocasión siempre oportuna para hacer un llamado a las autoridades locales, nacionales y mundiales para hacer de la enfermedad de Alzheimer una Política de Estado, proveer a los pacientes y cuidadores de atención, ayuda, medicamentos y crear en la población un despertar de conciencia sobre esta enfermedad.
Siento en mi corazón que ha sido un gran aprendizaje de toda esta historia en la que estoy inmersa, he sido Ponente en tres Congresos y un Simposio y ha sido maravilloso tener hoy esta nueva oportunidad para transmitir a otros lo que hemos vivido y de qué manera, desde mi punto de vista como paciente. Fuí incluida en el Libro Los Rostros del Alzheimer, gracias a la Dra. Mira Josic de Hernández y en la Revista A.L.M.A. de Argentina.
Hay mucho camino por recorrer, agradezco la asistencia Divina y a todos los que de una u otra forma han estado allí para mí, tengo mucha Fé en que llegaré a la ancianidad, pisando esta bendecida tierra que me vió nacer con total claridad y plenas facultades mentales y con la oportunidad de ofrecer humildemente todo lo que pueda ser útil en esta materia a cualquier ser humano que lo necesite.
Infinitas gracias al Licenciado Ronald Piñerúa, a la Señora Joyce Selga, a todos los organizadores de este evento y a todos ustedes por escucharme.
“Desde la bruma que mece el olvido, y el andar a tientas de cada persona aquejada, desde los corazones afligidos con la impotencia a flor de piel, se viaja en masa por el mundo en interminables horas de dolor ante la triste realidad que se llama Alzheimer”.
Abrazos y Bendiciones de luz, muchas gracias.
Margot Arévalo.
Isla Margarita, Venezuela
Noviembre 13, 2019.

sábado, 31 de agosto de 2019

Cómo evitar las escaras

Cómo evitar las escaras.

Las úlceras de decúbito son muy comunes en usuarios de cama y en silla de ruedas. El problema también se llama úlceras por presión o úlceras por decúbito y se caracteriza por lesiones cutáneas que pueden volverse bastante grandes y profundas. Cuando una parte del cuerpo es presionada constantemente por el contacto directo con un objeto, la sangre deja de circular en la región, evitando la llegada de nutrientes. Por lo tanto, esta presión conduce a la aparición de heridas, daños en los tejidos y cambios óseos.
En las personas con mayor riesgo de llagas en la cama, se necesita un poco de cuidado para evitar que el problema empeore.
¿Quién puede desarrollar úlceras de decúbito?
Las personas mayores que permanecen en cama o en silla de ruedas durante mucho tiempo son muy susceptibles a las úlceras por presión. Las personas que sufren de desnutrición y diabetes también corren un mayor riesgo debido a las condiciones clínicas causadas por estos problemas. La incontinencia fecal y urinaria es otra agravación, ya que el contacto con la piel y la orina favorece las heridas.
Cuando el individuo tiene un nivel de conciencia comprometido o pierde sensibilidad de la piel, alguien deberá asegurarse de que no se presenten úlceras de decúbito, ya que el paciente no puede reaccionar por sí solo. También hay escara isquémica, causada por insuficiencia venosa crónica.
Puntos de presión más comunes para la aparición de úlceras de decúbito.
Formularios de prevención
Para evitar las úlceras de decúbito, la medida más importante es siempre cambiar la posición de la persona con frecuencia para aliviar la presión en puntos específicos del cuerpo. Para los pacientes postrados en cama, el cambio debe hacerse al menos cada 2 horas. En usuarios de sillas de ruedas, se deben hacer pequeños cambios de posición cada 15 minutos porque la presión tiende a ser mayor cuando el individuo está sentado.
El cuidado de la piel pequeña también es crítico. Mantener una buena higiene de todas las partes del cuerpo, secar siempre cualquier región que pueda humedecerse ayuda en gran medida a prevenir la aparición de úlceras.
Una dieta equilibrada es otro punto importante, ya que favorece la nutrición de los tejidos y las células.
Consejos importantes
Prevenir la formación de heridas es la mejor manera de controlarlas, ya que el tratamiento puede llevar mucho tiempo y ser ineficaz. Algunos consejos simples pueden proteger a las personas con mayor riesgo de úlceras de decúbito. Ver:
– En pacientes postrados en cama, prefiera los colchones de agua, aire o gel de silicona, que causan menos presión sobre el cuerpo;
– Los cojines para proteger las regiones más susceptibles también son una buena alternativa para los usuarios en cama y en silla de ruedas;
– La piel de las personas en el grupo de riesgo debe examinarse constantemente para que las úlceras no se vuelvan demasiado graves;
– Durante el baño, no se debe frotar demasiado la piel;
– Después del baño, todas las partes del cuerpo deben secarse e hidratarse con una crema neutra;
– La ropa de cama de algodón causa menos fricción en el contacto con la piel y previene heridas;
– Ver si las sábanas están estiradas es otra medida importante, ya que el contacto con los pliegues puede doler;
– Los pacientes con incontinencia urinaria deben cambiar los pañales con frecuencia;
Pequeños movimientos y cambios deben ser estimulados en la medida de lo posible para cada persona.



lunes, 19 de agosto de 2019

"Quien cuida a un enfermo con Alzheimer debe superar la culpa"

Domingo 09 de Julio de 2017
Saber que un familiar tiene Alzheimer es un golpe duro. Admitir que esa persona dejará de ser la misma que uno conoció, que confundirá días, horarios y nombres, y que tal vez necesite ayuda hasta para las tareas más elementales genera sentimientos difíciles de sobrellevar. Y aunque la enfermedad no tiene siempre la misma evolución —y cada persona es un mundo— los temores, la preocupación y el cansancio de quienes deben asistir a un ser querido con este diagnóstico se parecen.
Sobre este tema habló con Más el neurólogo Facundo Manes, quien estuvo en Rosario.
Director de Ineco (Instituto de Neurociencias Cognitivas, que tiene su filial en la ciudad), rector de la Universidad Favaloro, investigador y reconocido divulgador de las neurociencias, Manes se especializó en Alzheimer, una patología muy frecuente a partir de los 70 años y con un enorme impacto en la vida de la persona que la sufre y su entorno. Sus conocimientos sobre el abordaje clínico de la enfermedad lo llevaron a ser uno de los mentores del Plan Nacional de Alzheimer que lleva adelante el Pami y que intenta buscar soluciones a una problemática muy compleja, que ya se considera una epidemia con enormes implicancias sociales y económicas.
Si bien se refirió a los distintos modos de tener un cerebro saludable por más tiempo, y a las terapias existentes para enfrentar el deterioro cognitivo, Manes hizo hincapié en quienes deben asistir a un enfermo con problemas severos de memoria. "Los médicos debemos atender al paciente pero también a su familia. En ocasiones es más relevante lo que dice el entorno respecto de la conducta de esa persona que lo que la persona nos puede aportar. Además, el cuidador puede sufrir altos niveles de estrés, depresión, abuso de sustancias. No se puede mirar a esta enfermedad sólo desde el paciente porque sus seres queridos también sufren. Yo les digo que se cuiden para cuidar. Y que eviten la culpa cuando logran salir, cuando pueden disfrutar. Al contrario, es imprescindible que lo hagan", dijo.
— Hace años que anticipás que el Alzheimer se va a convertir en un problema serio de salud pública. ¿Cómo es el panorama hoy?
— Hay que seguir educando en este tema. Y acá incluyo a los funcionarios, a los médicos, a los comunicadores y a la sociedad en su conjunto. Las enfermedades del cerebro generan más discapacidad que ninguna otra, más que el cáncer, más que las enfermedades cardiovasculares. Además, las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, no sólo afectan a los pacientes sino a todo el entorno. Los familiares —las personas que conviven con alguien con problemas cerebrales— tienen más depresión, más ansiedad, toman más psicofármacos que las demás personas. Está demostrado que duermen mal, que se estresan mucho más. El impacto es enorme en la sociedad. Es una sola enfermedad pero sin embargo hoy estamos en condiciones de afirmar que el impacto humano, económico y político es muy alto, por eso hablamos de epidemia. La prevalencia está aumentando porque el principal factor de riesgo del Azheimer es la edad, y la gente vive mucho más que antes.
—¿Y estamos preparados para esto?
—Estamos un poco mejor. En la Argentina hay profesionales que trabajan muy bien y hay científicos jóvenes y entusiastas que están estudiando sobre el tema. Hay un buen trabajo de asociaciones de pacientes, de los médicos psiquiatras y geriatras, y el Pami ya cuenta con el Plan Nacional de Alzheimer, que espero que se mantenga y crezca. Con el gobierno anterior empecé a trabajar y a desarrollar un proyecto de ley para ese plan nacional que se había aprobado en Diputados, faltaba senadores. Ahora ya está creado y tenemos que dotarlo de recursos. Este plan, que cubre muchos aspectos, incluye capacitación a todos los médicos clínicos del país para detectar la enfermedad en etapas tempranas porque a veces siguen confundiéndose los problemas de memoria de esta enfermedad con algo normal, y no con una patología.
—Repasemos los síntomas principales.
—Primero hay que decir que es una enfermedad cerebral y progresiva para la que no tenemos cura aún, lamentablemente. Empieza a impactar en el ser humano porque hay muerte en las neuronas y las primeras que se mueren son las involucradas en modular la memoria episódica, la del dónde y cuándo. ¿Qué hice esta mañana, donde estuve ayer? Esa pérdida de la memoria está entre los primeros síntomas; también puede haber desorientación. Perderse en una calle de Estocolmo es normal para quien no conoce la ciudad, pero para cualquiera perderse en la esquina de su casa o a la vuelta de su trabajo no es normal. Olvidarse nombre de familiares cercanos también es una señal de alerta.

"Es fundamental escuchar a los familiares de los pacientes porque la persona que está enferma no siempre se da cuenta de sus olvidos"

— La persona que lo sufre, ¿se da cuenta de estos olvidos?
—Es una buena pregunta, al punto que hay estudios realizados sobre este aspecto. Puede ser que incluso algunos médicos no entrenados en Alzheimer no entrevisten a la familia, algo que es muy relevante, y hay que hacerlo hasta sin la presencia del paciente porque muchas veces —sobre todo en los primeros estadíos— la familia no quiere decir ciertas cosas frente a su ser querido. Y sucede esto que mencionás, que el paciente no se da tanta cuenta y lo nota más el entorno, sus convivientes. Estudios que se hicieron el hospital Johns Hopkins en Estados Unidos, hace algunos años, advirtieron que lo que decía el familiar predecía los test de memoria de la persona afectada. Y no tanto lo que decía el paciente. Así que hay una validez científica de lo que estamos charlando. A veces — como en el caso de esta patología— es más importante escuchar al familiar que a la persona.
— Hay muchas personas que tienen algunos olvidos, que rondan los 45, 50, 60 años y que se angustian pensando que pueden tener síntomas de Alzheimer, más si hay casos en la familia. ¿Hay consultas de este tipo?
—Si. Hay que decir que la memoria episódica (la relacionada con momentos, lugares) es la que a todos nos preocupa (aunque hay muchos tipos de memoria). Olvidarse un nombre, por ejemplo. Y esto empieza a manifestarse mucho antes de la tercera edad. Me pasa a mí y me tranquilizo porque conozco el tema, pero es motivo de preocupación para ciertas personas, realmente lo es. La memoria tiene tres etapas: la atención (muchas veces miramos pero no atendemos) y es muy importante porque no puedo recordar nada a lo que no le presté atención. Luego es el momento de consolidarla, y luego de evocarla. Esas son las tres etapas. Como decía, no se puede recordar nada que no se atendió, por eso muchos problemas de la gente joven referidos a la memoria provienen de allí o porque hay un déficit de atención, o por ansiedad, o por estrés crónico o por problemas clínicos que afectan la atención, entonces la información no se guarda bien y después uno no lo recuerda, pero no porque se perdió esa memoria sino porque no se atendió lo suficiente.
— ¿Esos son olvidos comunes en personas aún jóvenes?
—En general los olvidos de gente joven obedecen a ese aspecto, pero hay otros. La memoria se va perdiendo luego de los 30 años. Así como uno tiene canas, como empiezan a aparecer las arrugas, la memoria se va viendo afectada, lentamente. Es casi siempre algo normal, fisiológico.
—¿Son olvidos benignos?
—En general si. De hecho, el Azheimer, el 99% de las veces está vinculado a la edad, a mayores de 75 años. Si aparece a los 45, 50 años, que es raro, hay que indagar si no es un Alzheimer de tipo familiar, hereditario, que son muy infrecuentes. Lo cierto es que no se puede predecir la enfermedad. Hay gente que no tiene riesgo genético y tiene Alzheimer, y hay otros que tienen el riesgo genético y nunca lo desarrollan. Es un punto delicado, y no se puede pensar que con un test o un análisis vas a saber si lo vas a tener o no.
—Es decir, ¿si tengo un padre o madre con Alzheimer no significa que voy a tener más chances de tener esta enfermedad?
— Te doy un ejemplo típico: vienen dos hermanas al consultorio, me cuentan que su madre y su tía tuvieron Alzheimer, están preocupadas, quieren hacerse estudios. Les pregunto a qué edad tuvieron la enfermedad sus familiares, me dicen: mi mamá a los 80, mi tía a los 75. Y la realidad es que eso significa, más que nada, que esa familia vive mucho. En esos casos el Alzheimer está vinculado a la edad. Pero si hubiera predisposición genética, puede que hagamos un test a las hermanas y a una le de que tiene más probabilidades que la otra, y eso no significa que a la que le salió mayor predisposición se va a enfermar y la otra no. Yo diría que no hay manera de predecirlo pero sí de encontrarlo ni bien empieza. En eso debemos enfocarnos más.
— Detectarlo a tiempo ¿qué beneficios tiene?
—Sabemos que no hay cura pero sí tratamientos farmacológicos para los síntomas de la memoria, para los síntomas de la conducta como la depresión o ansiedad que pueden estar relacionados con la enfermedad. También hay terapias no farmacológicas que apuntan al estímulo cognitivo, que incluyen desde musicoterapia hasta jardinería, y aprender cosas nuevas. Y la contención a la familia, que es tan importante. A los familiares de las personas con Alzheimer los llamamos "los otros enfermos", por eso hay que considerarlos en el tratamiento porque sufren muchísimo estrés.
— También existe un déficit en la cantidad de cuidadores especializados, personas que puedan colaborar con las familias...
—Es así, hay carencia de cuidadores formados para esta compleja tarea. Por eso suelo insistir en que las carreras que en un futuro cercano van a tener mucha más demanda, que van a ser más valoradas, son aquellas que ni la tecnología ni ciertos avances pueden reemplazar. Lo que tiene que ver con el contacto humano tiene futuro, es así. Y en lo que respecta a Alzheimer se van a necesitar cada vez más estos asistentes especializados.
— Hoy la mayoría de las personas con Alzheimer son asistidas por sus familiares...
—Si, y tienen el estrés del cuidador. Yo les digo: la única manera de cuidar bien es que usted esté bien. La persona que cuida debe salir, debe tener momentos de ocio y esparcimiento. La culpa es muy frecuente, y no es buena. Quien cuida a alguien con una enfermedad tiene que encontrar todas las semanas su tiempo para el disfrute, sin culpa alguna. Les digo que duerman bien, que vayan al cine, que viajen si pueden, porque si uno quiere ayudar a ese familiar la mejor manera de apoyarlo es estando bien.
— ¿Necesitan algún tipo de atención psicológica los cuidadores?
—Sí, muchas veces si. Porque convivir con una persona con Alzheimer, o cualquier persona que tenga problemas neurológicos o psiquiátricos, es verdaderamente muy difícil. Produce más estrés, más depresión, ausencia laboral. Quien convive con estos enfermos debe cuidarse mucho, cuidar su salud física y mental.
— ¿Uno puede prepararse para tener un cerebro saludable?
—Sí. Se puede y cuanto antes. Al cerebro le hace bien el contacto humano. La conexión con otros es muy relevante. El aislamiento crónico es un factor de mortalidad. Sentirse solo lo es. Y esto tiene más impacto que la obesidad y el alcoholismo. Cuando vas al médico te preguntan sobre la tensión arterial, el colesterol, el peso, pero nadie te pregunta si te sentís solo. Investigaciones hechas en EEUU demostraron que el 40% de la gente en algún momento de su vida se siente solo. Es una prevalencia muy alta. Somos seres sociales y no importa tanto la cantidad de esos contactos como la calidad de la conexión. Y ni siquiera pasa por vivir acompañado, porque muchos de los que dicen sentirse solos viven con otros. Lo social, lo afectivo, cuando es satisfactorio, protege mucho al cerebro.
— ¿Y el ejercicio físico?
—Ayuda a la memoria y es un ansiolítico excepcional. Si se puede hay que ejercitarse todos los días. Caminar al menos. Pero es clave, como dormir bien. El sueño es otro aspecto de mucha importancia. Descansar es fundamental para la salud del cerebro. También el estímulo intelectual, aprender algo nuevo...
— ¿Se puede aprender a cualquier edad algo totalmente nuevo?
—Si. Aprender algo que no está en nuestra zona de confort es valioso. A ver, yo leo mucho de neurociencias, leo estudios sobre el cerebro, trabajo en estos temas muchas horas por día, ayudo en el laboratorio, pero esto es algo que hago desde hace varias décadas. Para mí, por ejemplo, aprender algo nuevo como economía o cómo es la salud pública en Taiwán representa un desafío. Eso seguramente me va a generar más conexiones neuronales que ponerme a leer más sobre el cerebro.
— Pero también tiene que ser algo que resulte atractivo, porque si ponés a alguien a hacer crucigramas y esa persona lo detesta, ¿funciona?
—No, claro, tiene que ser algo que te resulte interesante, que te pueda apasionar. De hecho, uno recomienda que las personas no se jubilen de lo que les gusta; si alguien es periodista y ama el periodismo, aunque deje de ejercerlo está buenísimo que siga interesado y conectado con eso. La vida laboral tiene un tiempo —y eso está bien— pero no hay que alejarse de lo que a uno le gusta. Además hay que sumar lo nuevo, eso es un gran estímulo. Seguir activo es fundamental porque si no hay altas chances de deprimirse. En esto el Estado tiene que estar muy presente, pagarles bien a los jubilados, darles la posibilidad de una vida activa sin tantas preocupaciones. Yo creo que hay que empezar a trabajar en la salud del cerebro desde edades tempranas. Con estímulos, con momentos de esparcimiento, y siempre desde el conocimiento. Así vamos a construir una vejez mejor.

jueves, 25 de julio de 2019

¿ Por qué las personas con demencia dicen "NO"?



¿Por qué las personas con demencia dicen “no”?


Las personas con demencia a menudo dicen “NO” a casi todas las preguntas o solicitudes.


Y este es un gran desafío para el cuidador.


Hay formas de interactuar con una persona que tiene demencia para minimizar el uso de la palabra “NO” y obtener su colaboración.


Patrones de pérdida de memoria y problemas de recuperación de información.


Todas las demencias tienen en común la característica de caminar hacia atrás en el tiempo.


Los recuerdos más nuevos van primero, seguidos de los más antiguos.


Las personas con demencia desaprueban tareas y habilidades a la inversa, es decir, las tareas aprendidas de niño, como comer solo y desvestirse, son algunas de las últimas habilidades que se perderán.


Algunos recuerdos se graban más profundamente en el cerebro. La capacidad de recuperar estos recuerdos más profundos y traerlos a la superficie se vuelve difícil a medida que avanza la demencia.


Los adultos usan mucho la palabra “no”.


El “no” es a veces un recurso para no comprometerse con más obligaciones o para imponer límites o el temor de decepcionar a otros. El uso del “no” comienza casi al mismo tiempo que, de niño, aprendemos a comer con las manos; Más tarde, en la edad adulta, su uso se vuelve frecuente y ocurre muchas veces al día. De esta manera, puede eventualmente convertirse en una memoria de procedimiento, es decir, en una memoria de proceso (memoria de cómo hacer las cosas). La memoria de procedimiento que incluye comer solo y lavarse los dientes, por ejemplo, puede permanecer intacta incluso después de perder otros recuerdos, como “por qué” o “cuándo” debería hacer estas cosas.


Solo necesitas utilizar rutas alternativas. Entonces, si la puerta delantera está cerrada, ¿qué tal si probamos la puerta trasera … podría estar desbloqueada? O tal vez intente una ventana lateral. Bueno, cantar y tocar música, por cierto, pueden ser formas alternativas de recuperar recuerdos. La música utiliza diferentes caminos para llegar a recuerdos profundos, por lo que algunas personas que ya no pueden hablar correctamente, de repente salen a cantar una canción antigua.


Demencia y “NO”.


A medida que las personas con demencia retroceden en el tiempo, tiene sentido que el uso de “no” se mantenga. La capacidad de decir no estará entre los últimos recuerdos procesales que se perderán. Incluso si ya no recuerdan el significado de la palabra, aún podrán utilizarla para imponer límites a quienes solicitan algo.


Más allá de las preguntas de sí / no


Cuando trabaja con pacientes con demencia, aprende a NO formular preguntas cuyas respuestas sean simples “Sí” o “No”. En su lugar, use, por ejemplo, frases como “tiempo para una ducha …” o “aquí está su medicamento”.


Demasiadas palabras – memoria insuficiente


Las personas con demencia avanzada pueden aprender solo unas pocas palabras a la vez.


No es aconsejable usar oraciones muy largas, por ejemplo, cuando se trata de explicar por qué es importante la medicación.


La lógica y la larga explicación no funcionan .


No hay suficiente memoria para procesar esta información. Cuando el número de palabras es mayor que la capacidad de procesamiento, el cerebro se retira al “no” de la memoria de procedimiento.


La disminución de los lóbulos temporales causa afasia receptiva


Los lóbulos temporales (ubicados debajo de las orejas) disminuyen en la demencia de Alzheimer y en la demencia frontotemporal.


Estos mismos lóbulos pueden verse afectados por los accidentes cerebrovasculares que causan la afasia receptiva que se encuentra comúnmente en los pacientes después del accidente cerebrovascular.


Los lóbulos temporales vinculan el sonido a las palabras. A medida que estos lóbulos se encogen, las personas con demencia tienen dificultades para entender las palabras habladas. Entonces comienzan a actuar como si tuvieran un problema de audición, diciendo: “¿Eh?”, “¿Qué?”, “¿Qué dijiste?”, “No pude entender”. La audición realmente funciona, pero la capacidad del cerebro para tomar la palabra de la memoria y convertirla en sonido está dañada.


Nuestras palabras pierden su significado y el resultado es un “no” automático.




ESTRATEGIAS PARA MINIMIZAR EL NO.


– Sonríe gentilmente Relaja tu frente.


Estas dos pequeñas acciones suavizan tu camino y te hacen ver más relajado y amigable. Las personas con demencia, especialmente en etapas moderadas a severas, dependen más de las señales corporales que del lenguaje hablado.


– Gestos.


Complemente lo que quiere decir con gestos. Podemos hacer un gesto de ‘ven aquí’ con nuestras manos.


Nunca sostenga o jale a una persona con demencia. En su lugar, coloque suavemente las manos de las personas en sus puños y camine junto a ellos. Pruébalo.


Siempre asiente y sonríe cuando recibas la respuesta que esperabas.


– Distraer la atención con frases alegres .


En lugar de decir, “vamos a cepillarnos los dientes”, trate de decir, por ejemplo, “vamos a divertirnos un poco?”.


Por supuesto, esta técnica varía de persona a persona. Con el método de prueba y error, averigüe qué funciona mejor para su paciente. Hay quienes te gustan para cantar una canción durante los cuidados; También hay quienes no les gusta mucho hablar; Hay quienes gustan escuchar un cierto estilo de música.


Finalmente, experimenta y encuentra la mejor forma de distracción. Se necesita mucho esfuerzo pero el resultado es gratificante.





jueves, 4 de julio de 2019

Qué hacer cuando estoy “a punto de explotar”

Qué hacer cuando estoy “a punto de explotar”

Enfadarse, a veces, puede ser bueno. No deja de ser una emoción que nos permite liberar frustraciones y toda la ira contenida. Una emoción que surge cuando nos encontramos ante alguna dificultad.
Pero, enfadarse es algo que viene y se va, y que nos permite reaccionar de diferentes maneras ante una misma situación. Por ejemplo, si he prestado un libro, el enfado puede ayudarme a dar el paso para poder reclamarlo y así recuperarlo.
Esto no implica, necesariamente, gritar o mostrar ese enfado cuando intentemos recuperar nuestra pertenencia. Al contrario, es un estímulo controlado que nos permite dar el paso para pedirlo de vuelta.
“Si a uno no se le permite expresar enfado, ni siquiera reconocerlo en el propio interior, uno queda por simple extensión, privado tanto de la fuerza como del control”
-Carolyn Heilbrun-
¿Eres de las personas que saben cómo expresar su enfado? ¿O lo retienes hasta que no puedas más y no te quede otra más que “explotar”?
Lo más sano es lo primero, pero si no eres capaz, hoy te daremos algunas claves para que sepas qué hacer cuando estás a punto de explotar.
Cuando pierdo el control
Una de las consecuencias de no sacar el enfado en dosis pequeñas, es que este se acumula. Todo aquello que reprimimos, que no decimos por miedo a cómo puedan reaccionar, todo aquello que no expresamos que nos molesta, lo guardamos, pero no lo eliminamos.
Es muy importante que sepamos que ignorar aquello que nos molesta no implicará que desaparezca. Siempre estaremos guardando todo lo que pensamos para nosotros, aunque no seamos conscientes de ello.
Por ejemplo, si me ha molestado cierta actitud de uno de mis amigos, luego la situación familiar no es lo mejor y tengo problemas en el trabajo por estrés, esto tarde o temprano saldrá.
Aunque creamos que ya no nos acordamos de aquello que nos había molestado de nuestro amigo, a pesar de que el detonante sea una sola cosa, tras ello saldrán todo aquello que habíamos guardado anteriormente.
Cuando pierdo el control sobre mí mismo no soy consciente de lo que hago, todo se vuelve confuso y, muchas veces, olvido lo que he dicho y hecho durante esa pérdida de control.
Es aquí, cuando explotamos, cuando perdemos el control sobre nosotros mismos. Seguramente, si eres una de estas personas sorprendas al resto con estas reacciones, incluso tú mismo te sorprendas.
Probablemente, durante estas pérdidas de control sobre ti mismo, ni siquiera recuerdes qué dices ni qué haces. Solamente, todo sale sin ningún control de ti.
Esto hace que seas completamente impredecible. En cualquier momento puedes explotar, tú no determinas el momento. Eres como una bomba de relojería que en cualquier momento detonará.
Voy a explotar, ¿qué hago?
Es difícil determinar cuándo explotaremos, pero si nos conocemos sabremos cuándo estamos a punto de perder el control, aunque a lo mejor ya es tarde.
Lo mejor es aprender a sacar todo eso que acumulamos en el momento en que lo sentimos o, al menos, no permitir que se vaya formando esa bola que tarde o temprano estallará.
Con esto, podemos tener en cuenta los siguientes consejos que te harán reflexionar sobre esta situación:
Pregúntate:
¿Vale la pena el enfado? ¿Tienes motivos?
– Aprende a hablar, aprende a pedir, aprende a señalar y manifestar aquello que te molesta.
– Aléjate y date un respiro.
– Empieza a encontrar soluciones a aquello que te enfada.
– Es importante que aprendas de tus explosiones, que empieces a sacar todo aquello que sabes se acumulará y saldrá en cualquier momento inesperado.
– Piensa en soluciones, pero nunca creas que la solución es ignorar y esperar a ver qué pasa. Eso, ya sabes, que tendrá un resultado detonante.
– También, cuando te encuentres en una situación límite aprende a alejarte. Por inercia las personas nos preguntarán o dirán que nos calmemos. Eso no hará más que elevar nuestro enfado y que nos ceguemos.
– Cuando estoy a punto de explotar prefiero perderme y tomarme un respiro.
Empieza a aprender de estos momentos para empezar a decir todo lo que pienses en cada uno de ellos. De esta manera, te sentirás mejor contigo mismo y evitarás perder el control, algo que puede ocurrir en momentos muy poco oportunos.

Etapas del Alzheimer

Signos tempranos menos conocidos de la enfermedad de Alzheimer

Signos tempranos menos conocidos de la enfermedad de Alzheimer
Debes saber cuáles son los primeros signos conocidos de Alzheimer.
Uno de los mayores impedimentos de las facultades humanas es la pérdida de la función cognitiva. La dificultad o la incapacidad para recordar información, realizar tareas regulares como caminar, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse las camisas y, gradualmente, tareas de orden superior, como la escritura o la resolución de problemas, podrían ser señales de la enfermedad de Alzheimer. La enfermedad afecta principalmente a adultos de 65 años de edad o más, aunque los síntomas pueden aparecer desde los 40 años. Esto es lo que necesita saber acerca de algunos de los síntomas y signos tempranos menos conocidos.
La enfermedad de Alzheimer limita progresivamente e incapacita al cerebro para recordar y retener información, y desempeñar funciones que de otra manera son simples y ordinarias o secundarias a la naturaleza humana. Esto podría ser muy frustrante para el afectado por esta enfermedad. La enfermedad de Alzheimer es el más común de todos los casos reportados de demencia, un término más amplio utilizado para las funciones degenerativas y las enfermedades del cerebro.
A pesar de los avances en la ciencia médica, la prevención y la cura, todavía no hay un estudio o investigación concluyente sobre las causas del Alzheimer y cómo curarlo. Se vuelve muy importante conocer los signos sutiles que podrían ser indicativos de la enfermedad de Alzheimer. Busque el consejo del médico si nota alguno de los síntomas que se detallan a continuación en usted o en sus seres queridos.
Cambios de humor y problemas de comportamiento
Uno de los síntomas o signos menos conocidos de la enfermedad de Alzheimer son cambios de humor o cambios repentinos en el comportamiento. Las señales pueden incluir sentirse deprimido, irritabilidad, reaccionar exageradamente a problemas menores o mostrar una falta inusual de interés en actividades que de otra manera serían agradables. Ocasionalmente, los individuos pueden parecer retirados de las actividades de la vida y pueden permanecer en silencio o no responder. Se ha informado que los pacientes experimentan un cambio fenomenal en la personalidad y las respuestas de comportamiento, especialmente una vez que se les diagnostica Alzheimer o cualquier otra forma de demencia. Tales signos no deben ser descartados. Como es normal o parte del proceso de envejecimiento, es importante consultar con un médico para identificar las condiciones.
El mal sentido del olfato
Tal vez el más adecuado de todos los indicadores y comúnmente imperceptible, es el fallo de la función olfativa o el olfato. La investigación sugiere que los pacientes podrían mostrar una clara incapacidad para identificar el olor, recordar la experiencia y asociar o distinguir entre varios olores, como un indicador de la enfermedad de Alzheimer. Dado que la enfermedad tiene un impacto degenerativo, las facultades humanas, incluido el sentido del olfato básico, podrían verse afectadas.
Aumento de la confusión y la incapacidad para resolver problemas
También se informa que los pacientes experimentan ansiedad y demuestran una incapacidad para resolver problemas simples, como seguir los pasos dados para completar una acción, descifrar el significado y las implicaciones de las palabras, establecer conexiones y repetir una tarea ordinaria. Esto también podría incluir que los pacientes se confundan acerca de qué día es, si cerraron la puerta con llave, o recordaron lo que estaban haciendo hace una hora, o en un día o vacaciones en particular. Este estado de confusión podría progresar hacia etapas más avanzadas del Alzheimer. Aunque no son concluyentes, estos son síntomas clásicos de la aparición de la enfermedad.
Trastornos del sueño y desorientación
Algunas investigaciones corroboran que los pacientes que sufren trastornos del sueño podrían desarrollar Alzheimer o algún tipo de demencia en el futuro. Por lo tanto, un estilo de vida saludable y equilibrado agrega un gran valor al bienestar general y la fortaleza, y su ausencia podría conducir a deficiencias cognitivas de diversos tipos. Los pacientes a menudo pueden experimentar desorientación, por ejemplo, qué dirección tomar, qué palabras elegir para transmitir un mensaje y cómo responder a diferentes situaciones.
Estas desorientaciones se mezclaron con la pérdida ocasional y frecuente de la memoria, por ejemplo, dónde se guardaron las llaves del auto por última vez, dónde está ubicado el supermercado y cómo alcanzarla, tiene un impacto significativo en la calidad de vida y contribuye a la ansiedad y la depresión entre los pacientes, e incluso familiares y cuidadores.


Estilo de vida y medidas preventivas.
Aunque la investigación disponible sugiere que la enfermedad de Alzheimer es incurable o los efectos irreversibles, un enfoque preventivo podría evitar la enfermedad. Siempre hay esperanza. Un estilo de vida saludable tiene efectos de gran alcance e impacto en la calidad de vida. Uno debe ser consciente de qué acciones productivas se deben tomar para un estilo de vida saludable y equilibrado, e identificar las rutinas y los regímenes que promueven y apoyan el bienestar general.
El enfoque preventivo aboga por rutinas consistentes en
• ejercicio regular
• compromisos e interacciones sociales positivos y productivos
• manejo del estrés y horarios de sueño
• comer de manera saludable y evitar el abuso de alcohol y sustancias
Gran parte de lo que comemos determina nuestra salud general y bienestar. Tomar los nutrientes y suplementos correctos agrega valor a las rutinas consistentes de administrar un estilo de vida bueno y saludable. ¡Sé Sabio! ¡Empieza hoy!

Diagnóstico y planificación para el futuro. Si bien los diferentes síntomas reportados son indicativos, experimentar uno o todos ellos puede que no siempre concluya que uno tiene Alzheimer. Esté muy enfocado en su enfoque para comprender la enfermedad y leer artículos y libros, y use aplicaciones móviles para obtener la información correcta. Sin embargo, no ignore y pase por alto los síntomas si persisten y afectan la calidad de vida. A menudo, los pacientes no pueden identificar estos cambios en sí mismos y niegan los síntomas, que de otra manera son perceptibles para la familia y los amigos cercanos. Se requiere una evaluación médica completa para diagnosticar cualquier enfermedad degenerativa del cerebro.Una mentalidad positiva. Una perspectiva positiva hacia la vida.
Si bien un estilo de vida saludable y mayores oportunidades de participar en actividades cognitivas podrían prevenir las enfermedades degenerativas del cerebro, ninguno de los síntomas, si persisten, debe ignorarse. Esté atento a los cambios en sus seres queridos y en usted mismo. Responda a estas inquietudes y aprenda más sobre la enfermedad. Establecer un estilo de vida saludable y ejercitar el cerebro. con ejercicios de relajación mental, y otras actividades diversas como crucigramas, resolviendo acertijos y acertijos, y participando en un rico discurso sobre temas de interés con amigos y familiares, y cosas por el estilo. Consulte a un médico para descartar los síntomas del Alzheimer. Recuerde, siempre hay esperanza y formas de gestionar la calidad de vida desarrollando mecanismos de afrontamiento, aceptando el apoyo y la atención de familiares y amigos, y aceptando los cambios para planificar un futuro mejor. ¡Manténte bien!
https://www.free-alzheimers-support.com/lesser-known-early-signs-alzheimers/

 

Sitio Oficial

Ladrón de los Recuerdos

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