Capítulo Aragua

lunes, 19 de agosto de 2019

"Quien cuida a un enfermo con Alzheimer debe superar la culpa"

Domingo 09 de Julio de 2017
Saber que un familiar tiene Alzheimer es un golpe duro. Admitir que esa persona dejará de ser la misma que uno conoció, que confundirá días, horarios y nombres, y que tal vez necesite ayuda hasta para las tareas más elementales genera sentimientos difíciles de sobrellevar. Y aunque la enfermedad no tiene siempre la misma evolución —y cada persona es un mundo— los temores, la preocupación y el cansancio de quienes deben asistir a un ser querido con este diagnóstico se parecen.
Sobre este tema habló con Más el neurólogo Facundo Manes, quien estuvo en Rosario.
Director de Ineco (Instituto de Neurociencias Cognitivas, que tiene su filial en la ciudad), rector de la Universidad Favaloro, investigador y reconocido divulgador de las neurociencias, Manes se especializó en Alzheimer, una patología muy frecuente a partir de los 70 años y con un enorme impacto en la vida de la persona que la sufre y su entorno. Sus conocimientos sobre el abordaje clínico de la enfermedad lo llevaron a ser uno de los mentores del Plan Nacional de Alzheimer que lleva adelante el Pami y que intenta buscar soluciones a una problemática muy compleja, que ya se considera una epidemia con enormes implicancias sociales y económicas.
Si bien se refirió a los distintos modos de tener un cerebro saludable por más tiempo, y a las terapias existentes para enfrentar el deterioro cognitivo, Manes hizo hincapié en quienes deben asistir a un enfermo con problemas severos de memoria. "Los médicos debemos atender al paciente pero también a su familia. En ocasiones es más relevante lo que dice el entorno respecto de la conducta de esa persona que lo que la persona nos puede aportar. Además, el cuidador puede sufrir altos niveles de estrés, depresión, abuso de sustancias. No se puede mirar a esta enfermedad sólo desde el paciente porque sus seres queridos también sufren. Yo les digo que se cuiden para cuidar. Y que eviten la culpa cuando logran salir, cuando pueden disfrutar. Al contrario, es imprescindible que lo hagan", dijo.
— Hace años que anticipás que el Alzheimer se va a convertir en un problema serio de salud pública. ¿Cómo es el panorama hoy?
— Hay que seguir educando en este tema. Y acá incluyo a los funcionarios, a los médicos, a los comunicadores y a la sociedad en su conjunto. Las enfermedades del cerebro generan más discapacidad que ninguna otra, más que el cáncer, más que las enfermedades cardiovasculares. Además, las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, no sólo afectan a los pacientes sino a todo el entorno. Los familiares —las personas que conviven con alguien con problemas cerebrales— tienen más depresión, más ansiedad, toman más psicofármacos que las demás personas. Está demostrado que duermen mal, que se estresan mucho más. El impacto es enorme en la sociedad. Es una sola enfermedad pero sin embargo hoy estamos en condiciones de afirmar que el impacto humano, económico y político es muy alto, por eso hablamos de epidemia. La prevalencia está aumentando porque el principal factor de riesgo del Azheimer es la edad, y la gente vive mucho más que antes.
—¿Y estamos preparados para esto?
—Estamos un poco mejor. En la Argentina hay profesionales que trabajan muy bien y hay científicos jóvenes y entusiastas que están estudiando sobre el tema. Hay un buen trabajo de asociaciones de pacientes, de los médicos psiquiatras y geriatras, y el Pami ya cuenta con el Plan Nacional de Alzheimer, que espero que se mantenga y crezca. Con el gobierno anterior empecé a trabajar y a desarrollar un proyecto de ley para ese plan nacional que se había aprobado en Diputados, faltaba senadores. Ahora ya está creado y tenemos que dotarlo de recursos. Este plan, que cubre muchos aspectos, incluye capacitación a todos los médicos clínicos del país para detectar la enfermedad en etapas tempranas porque a veces siguen confundiéndose los problemas de memoria de esta enfermedad con algo normal, y no con una patología.
—Repasemos los síntomas principales.
—Primero hay que decir que es una enfermedad cerebral y progresiva para la que no tenemos cura aún, lamentablemente. Empieza a impactar en el ser humano porque hay muerte en las neuronas y las primeras que se mueren son las involucradas en modular la memoria episódica, la del dónde y cuándo. ¿Qué hice esta mañana, donde estuve ayer? Esa pérdida de la memoria está entre los primeros síntomas; también puede haber desorientación. Perderse en una calle de Estocolmo es normal para quien no conoce la ciudad, pero para cualquiera perderse en la esquina de su casa o a la vuelta de su trabajo no es normal. Olvidarse nombre de familiares cercanos también es una señal de alerta.

"Es fundamental escuchar a los familiares de los pacientes porque la persona que está enferma no siempre se da cuenta de sus olvidos"

— La persona que lo sufre, ¿se da cuenta de estos olvidos?
—Es una buena pregunta, al punto que hay estudios realizados sobre este aspecto. Puede ser que incluso algunos médicos no entrenados en Alzheimer no entrevisten a la familia, algo que es muy relevante, y hay que hacerlo hasta sin la presencia del paciente porque muchas veces —sobre todo en los primeros estadíos— la familia no quiere decir ciertas cosas frente a su ser querido. Y sucede esto que mencionás, que el paciente no se da tanta cuenta y lo nota más el entorno, sus convivientes. Estudios que se hicieron el hospital Johns Hopkins en Estados Unidos, hace algunos años, advirtieron que lo que decía el familiar predecía los test de memoria de la persona afectada. Y no tanto lo que decía el paciente. Así que hay una validez científica de lo que estamos charlando. A veces — como en el caso de esta patología— es más importante escuchar al familiar que a la persona.
— Hay muchas personas que tienen algunos olvidos, que rondan los 45, 50, 60 años y que se angustian pensando que pueden tener síntomas de Alzheimer, más si hay casos en la familia. ¿Hay consultas de este tipo?
—Si. Hay que decir que la memoria episódica (la relacionada con momentos, lugares) es la que a todos nos preocupa (aunque hay muchos tipos de memoria). Olvidarse un nombre, por ejemplo. Y esto empieza a manifestarse mucho antes de la tercera edad. Me pasa a mí y me tranquilizo porque conozco el tema, pero es motivo de preocupación para ciertas personas, realmente lo es. La memoria tiene tres etapas: la atención (muchas veces miramos pero no atendemos) y es muy importante porque no puedo recordar nada a lo que no le presté atención. Luego es el momento de consolidarla, y luego de evocarla. Esas son las tres etapas. Como decía, no se puede recordar nada que no se atendió, por eso muchos problemas de la gente joven referidos a la memoria provienen de allí o porque hay un déficit de atención, o por ansiedad, o por estrés crónico o por problemas clínicos que afectan la atención, entonces la información no se guarda bien y después uno no lo recuerda, pero no porque se perdió esa memoria sino porque no se atendió lo suficiente.
— ¿Esos son olvidos comunes en personas aún jóvenes?
—En general los olvidos de gente joven obedecen a ese aspecto, pero hay otros. La memoria se va perdiendo luego de los 30 años. Así como uno tiene canas, como empiezan a aparecer las arrugas, la memoria se va viendo afectada, lentamente. Es casi siempre algo normal, fisiológico.
—¿Son olvidos benignos?
—En general si. De hecho, el Azheimer, el 99% de las veces está vinculado a la edad, a mayores de 75 años. Si aparece a los 45, 50 años, que es raro, hay que indagar si no es un Alzheimer de tipo familiar, hereditario, que son muy infrecuentes. Lo cierto es que no se puede predecir la enfermedad. Hay gente que no tiene riesgo genético y tiene Alzheimer, y hay otros que tienen el riesgo genético y nunca lo desarrollan. Es un punto delicado, y no se puede pensar que con un test o un análisis vas a saber si lo vas a tener o no.
—Es decir, ¿si tengo un padre o madre con Alzheimer no significa que voy a tener más chances de tener esta enfermedad?
— Te doy un ejemplo típico: vienen dos hermanas al consultorio, me cuentan que su madre y su tía tuvieron Alzheimer, están preocupadas, quieren hacerse estudios. Les pregunto a qué edad tuvieron la enfermedad sus familiares, me dicen: mi mamá a los 80, mi tía a los 75. Y la realidad es que eso significa, más que nada, que esa familia vive mucho. En esos casos el Alzheimer está vinculado a la edad. Pero si hubiera predisposición genética, puede que hagamos un test a las hermanas y a una le de que tiene más probabilidades que la otra, y eso no significa que a la que le salió mayor predisposición se va a enfermar y la otra no. Yo diría que no hay manera de predecirlo pero sí de encontrarlo ni bien empieza. En eso debemos enfocarnos más.
— Detectarlo a tiempo ¿qué beneficios tiene?
—Sabemos que no hay cura pero sí tratamientos farmacológicos para los síntomas de la memoria, para los síntomas de la conducta como la depresión o ansiedad que pueden estar relacionados con la enfermedad. También hay terapias no farmacológicas que apuntan al estímulo cognitivo, que incluyen desde musicoterapia hasta jardinería, y aprender cosas nuevas. Y la contención a la familia, que es tan importante. A los familiares de las personas con Alzheimer los llamamos "los otros enfermos", por eso hay que considerarlos en el tratamiento porque sufren muchísimo estrés.
— También existe un déficit en la cantidad de cuidadores especializados, personas que puedan colaborar con las familias...
—Es así, hay carencia de cuidadores formados para esta compleja tarea. Por eso suelo insistir en que las carreras que en un futuro cercano van a tener mucha más demanda, que van a ser más valoradas, son aquellas que ni la tecnología ni ciertos avances pueden reemplazar. Lo que tiene que ver con el contacto humano tiene futuro, es así. Y en lo que respecta a Alzheimer se van a necesitar cada vez más estos asistentes especializados.
— Hoy la mayoría de las personas con Alzheimer son asistidas por sus familiares...
—Si, y tienen el estrés del cuidador. Yo les digo: la única manera de cuidar bien es que usted esté bien. La persona que cuida debe salir, debe tener momentos de ocio y esparcimiento. La culpa es muy frecuente, y no es buena. Quien cuida a alguien con una enfermedad tiene que encontrar todas las semanas su tiempo para el disfrute, sin culpa alguna. Les digo que duerman bien, que vayan al cine, que viajen si pueden, porque si uno quiere ayudar a ese familiar la mejor manera de apoyarlo es estando bien.
— ¿Necesitan algún tipo de atención psicológica los cuidadores?
—Sí, muchas veces si. Porque convivir con una persona con Alzheimer, o cualquier persona que tenga problemas neurológicos o psiquiátricos, es verdaderamente muy difícil. Produce más estrés, más depresión, ausencia laboral. Quien convive con estos enfermos debe cuidarse mucho, cuidar su salud física y mental.
— ¿Uno puede prepararse para tener un cerebro saludable?
—Sí. Se puede y cuanto antes. Al cerebro le hace bien el contacto humano. La conexión con otros es muy relevante. El aislamiento crónico es un factor de mortalidad. Sentirse solo lo es. Y esto tiene más impacto que la obesidad y el alcoholismo. Cuando vas al médico te preguntan sobre la tensión arterial, el colesterol, el peso, pero nadie te pregunta si te sentís solo. Investigaciones hechas en EEUU demostraron que el 40% de la gente en algún momento de su vida se siente solo. Es una prevalencia muy alta. Somos seres sociales y no importa tanto la cantidad de esos contactos como la calidad de la conexión. Y ni siquiera pasa por vivir acompañado, porque muchos de los que dicen sentirse solos viven con otros. Lo social, lo afectivo, cuando es satisfactorio, protege mucho al cerebro.
— ¿Y el ejercicio físico?
—Ayuda a la memoria y es un ansiolítico excepcional. Si se puede hay que ejercitarse todos los días. Caminar al menos. Pero es clave, como dormir bien. El sueño es otro aspecto de mucha importancia. Descansar es fundamental para la salud del cerebro. También el estímulo intelectual, aprender algo nuevo...
— ¿Se puede aprender a cualquier edad algo totalmente nuevo?
—Si. Aprender algo que no está en nuestra zona de confort es valioso. A ver, yo leo mucho de neurociencias, leo estudios sobre el cerebro, trabajo en estos temas muchas horas por día, ayudo en el laboratorio, pero esto es algo que hago desde hace varias décadas. Para mí, por ejemplo, aprender algo nuevo como economía o cómo es la salud pública en Taiwán representa un desafío. Eso seguramente me va a generar más conexiones neuronales que ponerme a leer más sobre el cerebro.
— Pero también tiene que ser algo que resulte atractivo, porque si ponés a alguien a hacer crucigramas y esa persona lo detesta, ¿funciona?
—No, claro, tiene que ser algo que te resulte interesante, que te pueda apasionar. De hecho, uno recomienda que las personas no se jubilen de lo que les gusta; si alguien es periodista y ama el periodismo, aunque deje de ejercerlo está buenísimo que siga interesado y conectado con eso. La vida laboral tiene un tiempo —y eso está bien— pero no hay que alejarse de lo que a uno le gusta. Además hay que sumar lo nuevo, eso es un gran estímulo. Seguir activo es fundamental porque si no hay altas chances de deprimirse. En esto el Estado tiene que estar muy presente, pagarles bien a los jubilados, darles la posibilidad de una vida activa sin tantas preocupaciones. Yo creo que hay que empezar a trabajar en la salud del cerebro desde edades tempranas. Con estímulos, con momentos de esparcimiento, y siempre desde el conocimiento. Así vamos a construir una vejez mejor.

jueves, 25 de julio de 2019

¿ Por qué las personas con demencia dicen "NO"?



¿Por qué las personas con demencia dicen “no”?


Las personas con demencia a menudo dicen “NO” a casi todas las preguntas o solicitudes.


Y este es un gran desafío para el cuidador.


Hay formas de interactuar con una persona que tiene demencia para minimizar el uso de la palabra “NO” y obtener su colaboración.


Patrones de pérdida de memoria y problemas de recuperación de información.


Todas las demencias tienen en común la característica de caminar hacia atrás en el tiempo.


Los recuerdos más nuevos van primero, seguidos de los más antiguos.


Las personas con demencia desaprueban tareas y habilidades a la inversa, es decir, las tareas aprendidas de niño, como comer solo y desvestirse, son algunas de las últimas habilidades que se perderán.


Algunos recuerdos se graban más profundamente en el cerebro. La capacidad de recuperar estos recuerdos más profundos y traerlos a la superficie se vuelve difícil a medida que avanza la demencia.


Los adultos usan mucho la palabra “no”.


El “no” es a veces un recurso para no comprometerse con más obligaciones o para imponer límites o el temor de decepcionar a otros. El uso del “no” comienza casi al mismo tiempo que, de niño, aprendemos a comer con las manos; Más tarde, en la edad adulta, su uso se vuelve frecuente y ocurre muchas veces al día. De esta manera, puede eventualmente convertirse en una memoria de procedimiento, es decir, en una memoria de proceso (memoria de cómo hacer las cosas). La memoria de procedimiento que incluye comer solo y lavarse los dientes, por ejemplo, puede permanecer intacta incluso después de perder otros recuerdos, como “por qué” o “cuándo” debería hacer estas cosas.


Solo necesitas utilizar rutas alternativas. Entonces, si la puerta delantera está cerrada, ¿qué tal si probamos la puerta trasera … podría estar desbloqueada? O tal vez intente una ventana lateral. Bueno, cantar y tocar música, por cierto, pueden ser formas alternativas de recuperar recuerdos. La música utiliza diferentes caminos para llegar a recuerdos profundos, por lo que algunas personas que ya no pueden hablar correctamente, de repente salen a cantar una canción antigua.


Demencia y “NO”.


A medida que las personas con demencia retroceden en el tiempo, tiene sentido que el uso de “no” se mantenga. La capacidad de decir no estará entre los últimos recuerdos procesales que se perderán. Incluso si ya no recuerdan el significado de la palabra, aún podrán utilizarla para imponer límites a quienes solicitan algo.


Más allá de las preguntas de sí / no


Cuando trabaja con pacientes con demencia, aprende a NO formular preguntas cuyas respuestas sean simples “Sí” o “No”. En su lugar, use, por ejemplo, frases como “tiempo para una ducha …” o “aquí está su medicamento”.


Demasiadas palabras – memoria insuficiente


Las personas con demencia avanzada pueden aprender solo unas pocas palabras a la vez.


No es aconsejable usar oraciones muy largas, por ejemplo, cuando se trata de explicar por qué es importante la medicación.


La lógica y la larga explicación no funcionan .


No hay suficiente memoria para procesar esta información. Cuando el número de palabras es mayor que la capacidad de procesamiento, el cerebro se retira al “no” de la memoria de procedimiento.


La disminución de los lóbulos temporales causa afasia receptiva


Los lóbulos temporales (ubicados debajo de las orejas) disminuyen en la demencia de Alzheimer y en la demencia frontotemporal.


Estos mismos lóbulos pueden verse afectados por los accidentes cerebrovasculares que causan la afasia receptiva que se encuentra comúnmente en los pacientes después del accidente cerebrovascular.


Los lóbulos temporales vinculan el sonido a las palabras. A medida que estos lóbulos se encogen, las personas con demencia tienen dificultades para entender las palabras habladas. Entonces comienzan a actuar como si tuvieran un problema de audición, diciendo: “¿Eh?”, “¿Qué?”, “¿Qué dijiste?”, “No pude entender”. La audición realmente funciona, pero la capacidad del cerebro para tomar la palabra de la memoria y convertirla en sonido está dañada.


Nuestras palabras pierden su significado y el resultado es un “no” automático.




ESTRATEGIAS PARA MINIMIZAR EL NO.


– Sonríe gentilmente Relaja tu frente.


Estas dos pequeñas acciones suavizan tu camino y te hacen ver más relajado y amigable. Las personas con demencia, especialmente en etapas moderadas a severas, dependen más de las señales corporales que del lenguaje hablado.


– Gestos.


Complemente lo que quiere decir con gestos. Podemos hacer un gesto de ‘ven aquí’ con nuestras manos.


Nunca sostenga o jale a una persona con demencia. En su lugar, coloque suavemente las manos de las personas en sus puños y camine junto a ellos. Pruébalo.


Siempre asiente y sonríe cuando recibas la respuesta que esperabas.


– Distraer la atención con frases alegres .


En lugar de decir, “vamos a cepillarnos los dientes”, trate de decir, por ejemplo, “vamos a divertirnos un poco?”.


Por supuesto, esta técnica varía de persona a persona. Con el método de prueba y error, averigüe qué funciona mejor para su paciente. Hay quienes te gustan para cantar una canción durante los cuidados; También hay quienes no les gusta mucho hablar; Hay quienes gustan escuchar un cierto estilo de música.


Finalmente, experimenta y encuentra la mejor forma de distracción. Se necesita mucho esfuerzo pero el resultado es gratificante.





jueves, 4 de julio de 2019

Qué hacer cuando estoy “a punto de explotar”

Qué hacer cuando estoy “a punto de explotar”

Enfadarse, a veces, puede ser bueno. No deja de ser una emoción que nos permite liberar frustraciones y toda la ira contenida. Una emoción que surge cuando nos encontramos ante alguna dificultad.
Pero, enfadarse es algo que viene y se va, y que nos permite reaccionar de diferentes maneras ante una misma situación. Por ejemplo, si he prestado un libro, el enfado puede ayudarme a dar el paso para poder reclamarlo y así recuperarlo.
Esto no implica, necesariamente, gritar o mostrar ese enfado cuando intentemos recuperar nuestra pertenencia. Al contrario, es un estímulo controlado que nos permite dar el paso para pedirlo de vuelta.
“Si a uno no se le permite expresar enfado, ni siquiera reconocerlo en el propio interior, uno queda por simple extensión, privado tanto de la fuerza como del control”
-Carolyn Heilbrun-
¿Eres de las personas que saben cómo expresar su enfado? ¿O lo retienes hasta que no puedas más y no te quede otra más que “explotar”?
Lo más sano es lo primero, pero si no eres capaz, hoy te daremos algunas claves para que sepas qué hacer cuando estás a punto de explotar.
Cuando pierdo el control
Una de las consecuencias de no sacar el enfado en dosis pequeñas, es que este se acumula. Todo aquello que reprimimos, que no decimos por miedo a cómo puedan reaccionar, todo aquello que no expresamos que nos molesta, lo guardamos, pero no lo eliminamos.
Es muy importante que sepamos que ignorar aquello que nos molesta no implicará que desaparezca. Siempre estaremos guardando todo lo que pensamos para nosotros, aunque no seamos conscientes de ello.
Por ejemplo, si me ha molestado cierta actitud de uno de mis amigos, luego la situación familiar no es lo mejor y tengo problemas en el trabajo por estrés, esto tarde o temprano saldrá.
Aunque creamos que ya no nos acordamos de aquello que nos había molestado de nuestro amigo, a pesar de que el detonante sea una sola cosa, tras ello saldrán todo aquello que habíamos guardado anteriormente.
Cuando pierdo el control sobre mí mismo no soy consciente de lo que hago, todo se vuelve confuso y, muchas veces, olvido lo que he dicho y hecho durante esa pérdida de control.
Es aquí, cuando explotamos, cuando perdemos el control sobre nosotros mismos. Seguramente, si eres una de estas personas sorprendas al resto con estas reacciones, incluso tú mismo te sorprendas.
Probablemente, durante estas pérdidas de control sobre ti mismo, ni siquiera recuerdes qué dices ni qué haces. Solamente, todo sale sin ningún control de ti.
Esto hace que seas completamente impredecible. En cualquier momento puedes explotar, tú no determinas el momento. Eres como una bomba de relojería que en cualquier momento detonará.
Voy a explotar, ¿qué hago?
Es difícil determinar cuándo explotaremos, pero si nos conocemos sabremos cuándo estamos a punto de perder el control, aunque a lo mejor ya es tarde.
Lo mejor es aprender a sacar todo eso que acumulamos en el momento en que lo sentimos o, al menos, no permitir que se vaya formando esa bola que tarde o temprano estallará.
Con esto, podemos tener en cuenta los siguientes consejos que te harán reflexionar sobre esta situación:
Pregúntate:
¿Vale la pena el enfado? ¿Tienes motivos?
– Aprende a hablar, aprende a pedir, aprende a señalar y manifestar aquello que te molesta.
– Aléjate y date un respiro.
– Empieza a encontrar soluciones a aquello que te enfada.
– Es importante que aprendas de tus explosiones, que empieces a sacar todo aquello que sabes se acumulará y saldrá en cualquier momento inesperado.
– Piensa en soluciones, pero nunca creas que la solución es ignorar y esperar a ver qué pasa. Eso, ya sabes, que tendrá un resultado detonante.
– También, cuando te encuentres en una situación límite aprende a alejarte. Por inercia las personas nos preguntarán o dirán que nos calmemos. Eso no hará más que elevar nuestro enfado y que nos ceguemos.
– Cuando estoy a punto de explotar prefiero perderme y tomarme un respiro.
Empieza a aprender de estos momentos para empezar a decir todo lo que pienses en cada uno de ellos. De esta manera, te sentirás mejor contigo mismo y evitarás perder el control, algo que puede ocurrir en momentos muy poco oportunos.

Etapas del Alzheimer

Signos tempranos menos conocidos de la enfermedad de Alzheimer

Signos tempranos menos conocidos de la enfermedad de Alzheimer
Debes saber cuáles son los primeros signos conocidos de Alzheimer.
Uno de los mayores impedimentos de las facultades humanas es la pérdida de la función cognitiva. La dificultad o la incapacidad para recordar información, realizar tareas regulares como caminar, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse las camisas y, gradualmente, tareas de orden superior, como la escritura o la resolución de problemas, podrían ser señales de la enfermedad de Alzheimer. La enfermedad afecta principalmente a adultos de 65 años de edad o más, aunque los síntomas pueden aparecer desde los 40 años. Esto es lo que necesita saber acerca de algunos de los síntomas y signos tempranos menos conocidos.
La enfermedad de Alzheimer limita progresivamente e incapacita al cerebro para recordar y retener información, y desempeñar funciones que de otra manera son simples y ordinarias o secundarias a la naturaleza humana. Esto podría ser muy frustrante para el afectado por esta enfermedad. La enfermedad de Alzheimer es el más común de todos los casos reportados de demencia, un término más amplio utilizado para las funciones degenerativas y las enfermedades del cerebro.
A pesar de los avances en la ciencia médica, la prevención y la cura, todavía no hay un estudio o investigación concluyente sobre las causas del Alzheimer y cómo curarlo. Se vuelve muy importante conocer los signos sutiles que podrían ser indicativos de la enfermedad de Alzheimer. Busque el consejo del médico si nota alguno de los síntomas que se detallan a continuación en usted o en sus seres queridos.
Cambios de humor y problemas de comportamiento
Uno de los síntomas o signos menos conocidos de la enfermedad de Alzheimer son cambios de humor o cambios repentinos en el comportamiento. Las señales pueden incluir sentirse deprimido, irritabilidad, reaccionar exageradamente a problemas menores o mostrar una falta inusual de interés en actividades que de otra manera serían agradables. Ocasionalmente, los individuos pueden parecer retirados de las actividades de la vida y pueden permanecer en silencio o no responder. Se ha informado que los pacientes experimentan un cambio fenomenal en la personalidad y las respuestas de comportamiento, especialmente una vez que se les diagnostica Alzheimer o cualquier otra forma de demencia. Tales signos no deben ser descartados. Como es normal o parte del proceso de envejecimiento, es importante consultar con un médico para identificar las condiciones.
El mal sentido del olfato
Tal vez el más adecuado de todos los indicadores y comúnmente imperceptible, es el fallo de la función olfativa o el olfato. La investigación sugiere que los pacientes podrían mostrar una clara incapacidad para identificar el olor, recordar la experiencia y asociar o distinguir entre varios olores, como un indicador de la enfermedad de Alzheimer. Dado que la enfermedad tiene un impacto degenerativo, las facultades humanas, incluido el sentido del olfato básico, podrían verse afectadas.
Aumento de la confusión y la incapacidad para resolver problemas
También se informa que los pacientes experimentan ansiedad y demuestran una incapacidad para resolver problemas simples, como seguir los pasos dados para completar una acción, descifrar el significado y las implicaciones de las palabras, establecer conexiones y repetir una tarea ordinaria. Esto también podría incluir que los pacientes se confundan acerca de qué día es, si cerraron la puerta con llave, o recordaron lo que estaban haciendo hace una hora, o en un día o vacaciones en particular. Este estado de confusión podría progresar hacia etapas más avanzadas del Alzheimer. Aunque no son concluyentes, estos son síntomas clásicos de la aparición de la enfermedad.
Trastornos del sueño y desorientación
Algunas investigaciones corroboran que los pacientes que sufren trastornos del sueño podrían desarrollar Alzheimer o algún tipo de demencia en el futuro. Por lo tanto, un estilo de vida saludable y equilibrado agrega un gran valor al bienestar general y la fortaleza, y su ausencia podría conducir a deficiencias cognitivas de diversos tipos. Los pacientes a menudo pueden experimentar desorientación, por ejemplo, qué dirección tomar, qué palabras elegir para transmitir un mensaje y cómo responder a diferentes situaciones.
Estas desorientaciones se mezclaron con la pérdida ocasional y frecuente de la memoria, por ejemplo, dónde se guardaron las llaves del auto por última vez, dónde está ubicado el supermercado y cómo alcanzarla, tiene un impacto significativo en la calidad de vida y contribuye a la ansiedad y la depresión entre los pacientes, e incluso familiares y cuidadores.


Estilo de vida y medidas preventivas.
Aunque la investigación disponible sugiere que la enfermedad de Alzheimer es incurable o los efectos irreversibles, un enfoque preventivo podría evitar la enfermedad. Siempre hay esperanza. Un estilo de vida saludable tiene efectos de gran alcance e impacto en la calidad de vida. Uno debe ser consciente de qué acciones productivas se deben tomar para un estilo de vida saludable y equilibrado, e identificar las rutinas y los regímenes que promueven y apoyan el bienestar general.
El enfoque preventivo aboga por rutinas consistentes en
• ejercicio regular
• compromisos e interacciones sociales positivos y productivos
• manejo del estrés y horarios de sueño
• comer de manera saludable y evitar el abuso de alcohol y sustancias
Gran parte de lo que comemos determina nuestra salud general y bienestar. Tomar los nutrientes y suplementos correctos agrega valor a las rutinas consistentes de administrar un estilo de vida bueno y saludable. ¡Sé Sabio! ¡Empieza hoy!

Diagnóstico y planificación para el futuro. Si bien los diferentes síntomas reportados son indicativos, experimentar uno o todos ellos puede que no siempre concluya que uno tiene Alzheimer. Esté muy enfocado en su enfoque para comprender la enfermedad y leer artículos y libros, y use aplicaciones móviles para obtener la información correcta. Sin embargo, no ignore y pase por alto los síntomas si persisten y afectan la calidad de vida. A menudo, los pacientes no pueden identificar estos cambios en sí mismos y niegan los síntomas, que de otra manera son perceptibles para la familia y los amigos cercanos. Se requiere una evaluación médica completa para diagnosticar cualquier enfermedad degenerativa del cerebro.Una mentalidad positiva. Una perspectiva positiva hacia la vida.
Si bien un estilo de vida saludable y mayores oportunidades de participar en actividades cognitivas podrían prevenir las enfermedades degenerativas del cerebro, ninguno de los síntomas, si persisten, debe ignorarse. Esté atento a los cambios en sus seres queridos y en usted mismo. Responda a estas inquietudes y aprenda más sobre la enfermedad. Establecer un estilo de vida saludable y ejercitar el cerebro. con ejercicios de relajación mental, y otras actividades diversas como crucigramas, resolviendo acertijos y acertijos, y participando en un rico discurso sobre temas de interés con amigos y familiares, y cosas por el estilo. Consulte a un médico para descartar los síntomas del Alzheimer. Recuerde, siempre hay esperanza y formas de gestionar la calidad de vida desarrollando mecanismos de afrontamiento, aceptando el apoyo y la atención de familiares y amigos, y aceptando los cambios para planificar un futuro mejor. ¡Manténte bien!
https://www.free-alzheimers-support.com/lesser-known-early-signs-alzheimers/

 

domingo, 19 de mayo de 2019

FELICIDADES A UN OLÍMPICO CAMPEÓN SIN PODIUM Y SIN MEDALLAS.

FELICIDADES A UN OLÍMPICO CAMPEÓN SIN PODIUM Y SIN MEDALLAS.
Campeón donde los haya, sin podium y sin medallas, pero tienes nuestro reconocimiento y admiración, porque cada día le ganas la batalla, al Ladrón de Recuerdos que se instaló en nuestra casa.
Papá, hoy he salido de compras
para hacerte un gran regalo,
pero en ningún sitio he encontrado
lo que yo andaba buscando
y por eso he decidido regalarte
lo más valioso que tengo,
mi agradecimiento por todo,
por todo...lo que por ella estás haciendo.

Un día dijiste ! Sí, quiero!
y juntos caminásteis por la vida
cogidos de la mano
y aunque tus ojos no pueden verla,
son tus manos...su guía y su cuidado.
Gracias por todo papá,
gracias por tu entrega y su cuidado,
y sé, que por ella derramas lágrimas
en la oscuridad de tú día,
y quiero que sepas, que aunque tus ojos no ven...iluminan nuestra vida.
Muchas felicidades papá,
por tus noventa primaveras,
no sé cuántas más nos quedarán,
pero siento... que serán eternas.
(Reservados todos los derechos de autoría
©️Gloria Martin Diez)
Fuente: Facebook, perfil de Psic. Gloria Martin Diez

EL ENIGMA DEL CEREBRO

EL ENIGMA DEL CEREBRO
Cómo desempeña el cerebro su cometido básico?
¿Cómo transformar 10 vatios de electricidad y algunas sustancias químicas en pensamientos, sentimientos, sueños y recuerdos, es decir, la Conciencia de Nosotros mismos?
El maravilloso misterio de nuestro cerebro, que "trae de cabeza", a los investigadores para encontrar la cura a la demencia y mientras tanto... seguimos aprendido de lo que nos enseñan nuestros enfermos.
(Gloria Martin Diez)

La imagen puede contener: texto
Fuente: Facebook, perfil de Psic. Gloria Martin Diez






lunes, 15 de abril de 2019

¿Por Qué No se ha Encontrado Todavia la Cura del Alzheimer?

¿Por Qué No se ha Encontrado Todavía la Cura del Alzheimer?

Cuando miro a mi madre, siempre me pregunto ¿Si viviera Alois Alzheimer, con los descubrimientos que ha habido desde entonces, tanto a nivel cerebral como con los instrumentos que hoy contamos para su diagnóstico, hubiera encontrado la cura para la enfermedad que él descubrió? Y me quedo sin respuesta.
Colg. GZ 00772
Psicoterapeuta Familiar
Psicoterapeuta Gestaltica
Mediadora Familiar

Una Pregunta que No Tiene Respuesta!

¿Por Qué No se ha Encontrado Todavía la Cura del Alzheimer?

Según las estadísticas, en España hay más de 1,2 millones de personas enfermas de Alzheimer. Una cifra que alcanza los 50 millones a nivel mundial y que según estimaciones de la OMS, en 20 años se verá duplicada debido al envejecimiento de la población.
Son datos, cuanto menos, escalofriantes y más si tenemos en cuenta que éste tipo de demencia se caracteriza por tener un doble diagnóstico: el de la persona afectada y el de la familia. Por desgracia, tanto en España, como en el resto de países, es habitual que la persona cuidadora de un enfermo/a de Alzheimer, sea un familiar que lleva a cabo un trabajo no remunerado, que incluso han dejado de trabajar, como es el caso de muchas hijas, y con un gran desgaste emocional, que más tarde, conforma lo que los profesionales denominamos el “Síndrome del Cuidador o Bournout” y pudiendo desarrollar patologías como:
• Depresión
• Ansiedad
• Sentimiento de culpa por pensar que no se hace lo suficiente por el ser querido….
A este coste afectivo habría que añadir también el económico para las arcas de la sanidad pública que en la actualidad se estima en 37.000€ anuales por paciente. En este sentido, la propia OMS lleva tiempo insistiendo a los países sobre la urgencia de la creación de un Plan Nacional de Alzheimer y otras demencias.

 HACE 117 AÑOS QUE…

Alois Alzheimer, psiquiatra y neurólogo alemán, identificara por primera vez los síntomas de lo que hoy conocemos como enfermedad de Alzheimer en una paciente llamada Auguste Deter de 51 años. Estaba casada con un trabajador del ferrocarril, tenía una hija y al empezar a tener “problemas de salud mental”, decidió que no podía cuidar de ella y la llevó al hospital para enfermos mentales y epilépticos de la ciudad. Fue allí donde su camino se cruzó con el del Dr. Alzheimer que la diagnosticó con una enfermedad nueva, pero que desgraciadamente hoy afecta a millones de personas.

Esta ama de casa alemana, llegó a la consulta aquejada de:

• Pérdida de memoria y de comprensión
• Desorientación
• Afasia
• Comportamiento impredecible
• Y con una marcada incapacidad psico-social

Alois Alzheimer le preguntó:

• Cómo se llama?
• Auguste
• Cómo se llama su marido?
• Auguste, creo (parece como si no entendiera la pregunta, anota el doctor).
Pero no fue hasta 5 años después de esa primera visita, tras el fallecimiento de Auguste, que Alois Alzheimer analizó minuciosamente su cerebro y pudo facilitar un dato valiosísimo para la futura investigación de la enfermedad: el cerebro de Auguste presentaba una acumulación de placas y neurofilamentos.

¿POR QUÉ NO SE HA ENCONTRADO TODAVIA LA CURA?

La búsqueda en estos casi 120 años ha estado plagada de obstáculos. El mayor de todos, según los expertos, es no saber qué es lo que provoca la enfermedad. Aunque en todos los casos diagnosticados se da la presencia de placas de una proteína llamada Beta-amiloide y ovillos neurofibrilares de TAU, (las mismas que descubrió Alois Alzheimer), todavía no se ha podido establecer si estas son causa o consecuencia de este tipo de demencia.
Yo creo, que el cerebro es el órgano más misterioso que tiene el ser humano y de ahí su dificultad.

LA DETECCIÓN PRECOZ EN LA LUCHA CONTRA EL ALZHEIMER

No existe un claro consenso a la hora de establecer cómo progresa la enfermedad. Así mientras la corriente mayoritaria aboga por poner el foco y centrar la investigación en las placas Beta-Amiloide, los ovillos neurofibrilares de la proteína Tau siguen siendo objeto de estudio.
Sin embargo, la línea de investigación que más fuerza parece que tiene por los resultados que se están consiguiendo es la que incide en la detección precoz. Multitud de expertos creen que el motivo por el que los ensayos clínicos no están obteniendo los resultados esperados es porque se está tratando a las personas enfermas en una fase muy tardía sin apenas posibilidades de revertir o parar el avance de la enfermedad.
De ahí que se estén destinando gran cantidad de recursos para descubrir marcadores tempranos del Alzheimer e incluso para comenzar los tratamientos experimentales antes de la aparición de los primeros síntomas.
A pesar de las dificultades en la investigación, la comunidad científica no ha cejado en su empeño y en el 2018 dos ensayos clínicos han supuesto un avance muy significativo en la lucha contra el Alzheimer.

PRIMER ENSAYO

Este primer ensayo fue llevado a cabo por la Clínica Universidad de Navarra, centro médico de referencia a nivel europeo, que inició en marzo del 2018 un estudio dirigido a pacientes en un estadío incipiente de la enfermedad con el objetivo de inutilizar los depósitos de la proteína amiloide.
La novedad de este ensayo, según los expertos, radica en que se inyecta un fragmento de esta proteína para que el paciente cree una resistencia y produzca sus propios anticuerpos que irían contra esta proteína . Esta vacuna, en caso de que el ensayo demuestre su eficacia, supondría una forma de “limpiar” el cerebro de esta proteína y frenar el desarrollo del Alzheimer.

SEGUNDO ENSAYO

En octubre del pasado año, un laboratorio español presentó los resultados de un procedimiento experimental mediante el que se extrae el plasma para limpiar el cerebro de exceso de proteínas amiloides. En un 61% de los pacientes que se sometieron al estudio se observó una ralentización en la progresión de la enfermedad.
Y al hablar de la enfermedad de Alzheimer y del enfermo no podemos dejar de tener en cuenta a la figura del Familiar Cuidador.

EL FAMILIAR CUIDADOR

A pesar de lo esperanzador de estos resultados, la realidad es que el día a día de los familiares de personas con Alzheimer implica un sinfín de retos y dificultades. En España, según datos de CEAFA (Confederación Española de Asociaciones de Familiares con Alzheimer), en el 94% de los casos de Alzheimer, es un familiar el que se hace responsable del enfermo y en un casi 80% es una mujer la encargada de los cuidados.
El mismo estudio recoge, cómo en un altísimo porcentaje, las personas cuidadoras manifiestan tener dificultades en el cuidado. Estas complicaciones no vienen dadas solo por una falta de ayudas técnicas (falta de camas articuladas, grúas, etc…) sino que en muchas ocasiones se refieren a la percepción del deterioro de la propia salud de la persona cuidadora porque a veces, por su edad, también necesita ser cuidada. Así, además de las consecuencias físicas del manejo inadecuado del paciente, es habitual que a lo largo de este proceso, presenten:
• Agotamiento físico y psíquico
• Desánimo
• Depresión, etc….

EL NECESARIO RECONOCIMIENTO

La figura del familiar cuidador es de vital importancia en la lucha contra el Alzheimer y desgraciadamente no goza del reconocimiento social necesario porque, por mucho que los modelos de familia hayan cambiado en los últimos años, el núcleo familiar sigue siendo el principal garante de los cuidados de los enfermos dependientes.
El asumir la responsabilidad del cuidado, con un promedio de 10 años, debería verse recompensado con una mayor protección hacia el familiar cuidador por parte del Estado.
Las AFAS llevan años solicitando medidas fiscales específicas, bonificación de costes sociales, programas de conciliación laboral (hay hijas, que han dejado de trabajar para cuidar de sus padres) o dotación de recursos una vez ha finalizado el cuidado para paliar las dificultades que implica incorporarse al mercado laboral después que haber tenido que renunciar a trabajar para atender a los familiares.
Por todo esto, es necesario, de forma urgente la implantación del Plan Nacional de Alzheimer y otras demencias, donde se tenga en cuenta a los cuidadores y excuidadores.

Fuente:https://www.alzheimeruniversal.eu/2019/04/15/por-que-no-se-ha-encontrado-todavia-la-cura-del-alzheimer/?fbclid=IwAR3utJcINSnyg_u96s4EKEx17E2HNE-3M7oLgNeUota5XOr5LHQQXGXEQwE

martes, 2 de abril de 2019

Mamá, yo estoy bien (Cartas del Alzheimer. Un año después)

Mamá, yo estoy bien (Cartas del Alzheimer. Un año después)

A veces olvidar es fácil… demasiado. A veces recordar es complejo… demasiado.
Mamá, yo estoy bien (Cartas del Alzheimer. Un año después)Olvidar o recordar dependerá siempre de lo que hiciste en vida por otros o no y por ti mismo también. Del impacto de tus acciones sobre otros. De esas decisiones que compusieron, todas juntas, la melodía de tu vida. De lo que pudiste -sin pretensión alguna- marcar la vida de los demás.
Y es que a diario, van y vienen gentes que cargan y conviven con una gran lucha en su interior. Y tú lo hiciste lo mejor que pudiste siempre, para estar ahí por y para ellos. Dejando en cada vida que tocaste, un poco de tu amor, de esa paz que transmitías y del brillo de esos hermosos ojos que iluminaron el camino de tantos como dos luceros en el alba, como faros en medio de la oscuridad.
Pensar en esa madre que con infinita paciencia cuidaba de cada detalle, me hace consciente de lo mucho que legó, de lo que luchó para hacer de nuestro hogar algo más que un techo. Porque no es que ya no estés, sino que sigues viva, haciendo que intentemos todos mantener tu paso y tratar de repetir esa vocación de ayuda que latía desde lo más profundo de tu corazón.
Llegó la hora. La vida te concedió la paz eterna…
Y hoy, en ese primer año sin ti, me aferro a la idea de que recordar es vivir y sentir en el alma las caricias de quien en vida fue un ángel y hoy es ya la inspiración de tantos.

Te quiero madre.

PD: Mamá, yo estoy bien

Tu hijo Jesús
✠ Tj ✠

En la ciudad de Melilla, Miercoles, 3 de abril de 2019

lunes, 25 de marzo de 2019

Esto es lo que Pasa…y Más

Esto es lo que Pasa…y Más

En el proceso de cuidar a un familiar dependiente, se pasan por mil etapas y todas son diferentes.
Son lecciones que la vida nos da para poner en práctica la teoría, que tantas veces hemos escuchado y verbalizado:
¿La quieres?
¿Le quieres?
Si la respuesta tanto en el pasado como en el presente ha sido y es afirmativa, la vida nos está diciendo…pónlo en práctica, no te quedes en la teoría.
En éste camino, regado con tantos litros de lágrimas, han ido floreciendo flores a los lados del camino. Unas son de color rosa como las rosas, otras de color amarillo como el sol y otras de color negro como las orquídeas, pero todas tienen algo en común: embellecen el lugar y aportan color a la vida, pero para poder seguir disfrutando de ellas, tenemos que regarlas cada día.
¿Alzheimer? Esto es lo que Pasa…y Más
Si esto hacemos con las plantas ¿cómo no vamos a hacerlo con las personas que queremos? Ah!, que requiere sacrificio, entrega y dedicación y renunciar a muchos cosas, pero de eso…de eso no trata el Amor?
Cada etapa del proceso nos descubre aspectos que estaban semi-escondidos en la mente inconsciente y a través del cuidado se van haciendo conscientes.
No hay crecimiento sin dolor, no hay vida sin el dolor del parto y esto lo lleva implícito el proceso del cuidado.
Cuántas lágrimas derramadas para terminar aceptando que la vida, mi vida, esto ya lo tenía planificado, aunque no contó conmigo por si acaso huía del espanto.
Y el PARA QUÉ de todo esto, cada día y cada hora, el familiar cuidador va encontrando la respuesta. Y cuando yo me pregunto ¿Por qué a ella? ¿Por qué a mí?, mi alma me responde: ¿Y por qué a ti no? Y yo respondo: Es verdad, tienes razón ¿Por qué a mí no?. A partir de aquí la ACEPTACION es la “cura” ante tanta desesperación.
Todos estos aspectos y…otros más, están presentes en la vida del familiar cuidador que tiene un ser querido con la enfermedad de Alzheimer u otras demencias.
Y esta breve reflexión, la podría resumir en este sentimiento: En el nihilismode la vida, a veces me encuentro perdida. Es la nada de la existencia, es la existencia en sí misma, muy difícil de entender…quién no entiende la demencia.
GLORIA MARTIN DIEZ
Col GZ 00772
Psicóloga Sanitaria
Psicoterapeuta Familiar Sistémica
Psicoterapia Gestalt
Mediadora Familiar
Todos los derechos reservados ©
Fuente: https://www.alzheimeruniversal.eu/2019/03/24/alzheimer-esto-es-lo-que-pasa-y-mas/

Sitio Oficial

Ladrón de los Recuerdos

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